Por: Emanuel Vilte Ferrero. Director del Proyecto Linguoo

El proyecto que ganó el concurso de start-ups en industrias creativas organizado por el INTAL y el MIT estuvo presente en la megaconferencia de emprendedores en Washington DC. Su director cuenta aquí la experiencia.

Como una suerte de Meca para los emprendedores, el evento Demand Solutions resultó ser uno de los mejores lugares del mundo a donde estar si uno es emprendedor. Y es por eso que con Linguoo estuvimos allí.

Mi nombre es Emanuel Vilte Ferrero y soy el director del proyecto Linguoo, una startup que recibió premios del MIT, la UNESCO, Google y ahora del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe, INTAL y del Banco Inter-Americano de Desarrollo, BID a través del concurso INTALENT.

Linguoo es una plataforma móvil, inteligente e inclusiva que permite escuchar artículos online de los mejores medios digitales y a través de una comunidad global de narradores que leen artículos en inglés y español desde cualquier lugar del mundo: Informamos e inspiramos a más de 35 mil oyentes en 92 países del mundo.

Nomás llegar a Washington, se respiraba un aire de oportunidades. Al bajar del metro en Plaza L’Enfant me encontré con dos emprendedores que venían discutiendo acerca de cómo conseguir capital y de que cantidad de equity debían dar a sus inversores. Decidí caminar y cruzar todo el espacio verde que separa el Capitolio, el obelisco de Washington y crucé el Smithsonian, no sin antes detenerme en el Museo del Aire y el Espacio para ver como otros emprendedores habían comenzado de la nada a dar sus primeros pasos en el aire.

Luego de una hora paseando por la sala de los Hermanos Wright, la estación espacial Skylab y de quedarme imaginando lo que vendría, me dirigí al edificio del BID y no paré hasta llegar a las puertas que nos recibían con una enorme cantidad de gente dispuesta a entrar al evento. Es que “Demand Solutions es como el TED para la comunidad emprendedora y los organismos internacionales”, decía un invitado que esperaba ansioso escuchar nuevas ideas y las experiencias de los oradores que enseñaban que se puede también, desde este lado del mundo.

Una vez adentro, la flora y fauna emprendedora de América Latina hacía acto de presencia en su forma más colorida. Y acompañados de canapés, vino y delicatessens, todos compartían experiencias, proyectos, anécdotas y oportunidades para crecer como región dentro de la Economía Naranja y las industrias creativas. Sebastián Vidal (director de Startup Chile y ahora de Parallel18), Elías Lopez (del NYTimes en Español), Richard C. Blum (de Capital Partners un fondo ligado a emprendimientos sociales gigantesco), Adrián Suar (Polka Producciones), Isabel Alvarez Rodriguez (del BID encargada de Desarrollo de Innovación  y Emprendimientos), Alice Loy (de Creative Industries) y cien personalidades más, todos colaborando cual enjambre para parir de a poco esta oportunidad enorme en América Latina a través de los emprendedores que hacen y crean nuevas industrias, empleos y tecnología.

Luego de un espacio de networking, abrió juego Luis Alberto Moreno, Presidente del BID entrevistando a Richard C. Blum, un inversor estadounidense ligado a emprendimientos sociales y a políticas de educación para combatir la pobreza en Nepal, India y otros lugares de Asia.

A continuación, empezaron a hablar los oradores principales. Al final de cada charla, se abría un break y cada asistente disparaba para el espacio de networking y los emprendedores pitcheaban, los mentores aconsejaban y los inversores repartían tarjetas, porque como mayoría latina, hacíamos gala de lo que nos identifica y cada uno comunicaba y compartía ideas, propuestas y cultura.

Esteban Quispe, el creador de Wall-e hecho de basura, fue para los asistentes una verdadera celebridad, y todos se acercaban para escucharlo y buscar entender como desde la pobreza se puede hacer una diferencia, siempre y cuando se tenga voluntad. Luego continuaron las presentaciones con Keichi Matsuda, un diseñador multimedia, quien presentaba videos acerca de una distopía futúristica, rebalsada de realidad virtual y realidad aumentada, pero en donde el humano quedaba avasallado con tanta imaginería y publicidad. El futuro transcurre en una realidad aumentada, virtual llena de esteroides y esponsoreada por Coca Cola, Mc Donalds y Monsanto. Sin embargo, el humano no se adapta y pasa a ser un producto más de un sistema que lo esclaviza, ahora con promesas que ocultan la realidad y lo vuelven menos humano.

Pasó luego, una presentación sobre marketing y cómo el contar historias puede ayudar a transmitir mensajes que crean cambios en lugares donde la pobreza o la inequidad de género son monedas corrientes.  Y todos derramaron una lágrima cuando la publicidad de un padre hindú, cuenta cómo este hombre caminó kilómetros con las manos para cumplir una promesa a Ganesha, porque su hijo había cumplido 5 años y no había fallecido como sus hermanos por desnutrición al llegar a esa misma edad. Gracias a esta publicidad habían conseguido que miles de donantes mejoraran la vida en esa comunidad.

 

Continuaron grandes oradores y emprendedores contando historias de tenacidad, creatividad y éxito y finalmente llegaron las startups premiadas por el BID y el INTAL. Todas tuvieron 2 minutos para contar porque merecían ganar los 30 mil, 15 mil y 7 mil dólares que harían escalar sus proyectos y cada una puso todo, arriba del escenario. Y, si bien sólo tres se llevaron los grandes premios, todos recibieron recursos, el apoyo del BID,  y de múltiples organismos a través de workshops, y cado una va a continuar ligado a esta red enorme de ejecutores de políticas de emprendedurismo y acciones ligadas a fortalecer las culturas creativas, de tal manera que haber llegado hasta allí, ya era un gran premio.

 

Luego, como buenos latinos, siguió el networking, y continuó también el generar más apoyo de aceleradoras (Parallel18, Creative Startups, etc), alianzas con medios como El País y The NY Times y como diría Hemingway, Washington fue una fiesta. Una fiesta naranja, porque ese es color de la 4ta Economía más lucrativa del mundo, la Economía Naranja de las Industrias Culturales, la que combina las artes, los medios de noticias y la tecnología del software para cambiar el mundo.

Fue una gran experiencia para todos, pero en especial para los emprendedores. Sin embargo,  – se nos dijo – ahora empieza el trabajo duro, porque luego de estas nuevas oportunidades, lleguen a sus países, no se queden de brazos cruzados y contagien! Que todo esto continua, pero depende de ustedes, los emprendedores, los inconformistas, los que ven la falla y el bug en el sistema, el hacer crecer el empleo, la educación, el disminuir la inequidad social y hacer crecer por los aires la riqueza cultural que nos caracteriza, para convertirnos en el nuevo Silicon Valley, el nuevo Latinwood y ser la cuerda que le da vida a este nuevo mundo, que empieza acá y se da en la integración de América y el Caribe, como una fuerza de la naturaleza, imparable, colorida, sacrificada… Pero emprendedora y digna.