Agosto, 2017

Las metas sustentables

By Federico Mazzella Agosto, 2017
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  Actividades que Inspiran n252

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INTAL-BID y el ministerio de Modernización organizaron una charla donde se abordaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable de la ONU.

El 12 de julio pasado se realizó una nueva edición del ciclo de charlas “Inspira”, durante la cual se abordan temas como innovación, gobierno abierto, nuevas tecnologías y trasparencia, y que organizan de manera conjunta el INTAL-BID y el Ministerio de Modernización de la Nación. En esta oportunidad el tema central del encuentro fue “Innovación pública centrada en el desarrollo sostenible”, cuyo eje fueron los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable que en 2015 estableció la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para alcanzar en 2030.

El ciclo contó con las exposiciones de Ana Basco, especialista en Integración del INTAL-BID; Agustín Dellagiovanna, director Nacional de Desarrollo de la Responsabilidad Social y Sostenibilidad del Ministerio de Desarrollo Social, y Mario Roset, director de la ONG Wingu.

En primer lugar, Basco presentó los resultados de investigaciones que lleva adelante el INTAL, que comparan indicadores objetivos sobre la realidad de América Latina vinculados con los ODS -como medioambiente y situación social- con la visión subjetiva que los ciudadanos de la región y los jóvenes de la Argentina tienen sobre estos temas.  Para realizar esta comparación, Basco recurrió a la publicación “Pulso social de América Latina y el Caribe” del BID -que describe las tendencias de la región en los últimos veinte años mediante indicadores sociales-, a los resultados de la encuesta INTAL-Latinobarómetro -que entrevista a 20.000 habitantes de 18 países de la región- y el estudio “Compás Millennial”, realizado de manera conjunta por el INTAL y la consultora Voices!, que encuestó a 600 jóvenes de la Argentina sobre sus valores, expectativas y hábitos de consumo.

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“En los últimos 20 años hubo avances importantes en materia social en América Latina: cayó la pobreza y se incrementó la clase media. Hoy tenemos un 96% de hogares con acceso agua potable; también se redujo en un 65% la mortalidad infantil y un 98% de niños acceden a la educación primaria. Se incrementó la participación de la mujer en el ingreso familiar y hubo una mejora en la habitabilidad de los hogares. Pero a pesar de estos avances, América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo. Tenemos un 60% de informalidad laboral y un 37% de hogares vulnerables (con ingresos que van entre U$5 y U$12); se incrementaron los hogares monoparentales con jefatura femenina y un 15% de jóvenes no estudian ni trabajan. Hay muchas diferencias en cuanto al acceso a pensiones por parte de adultos mayores: de los adultos de las clases más bajas, sólo el 13% tiene pensiones, mientras que en los adultos de clase media el acceso es del 73%”, describió la especialista. “A esto se le suma un contexto macroeconómico recesivo, ya que desde hace varios años se registra una disminución del crecimiento; también tenemos déficits fiscales en todos los países de la región y una disminución del comercio, aunque en estos últimos meses se registró un pequeño crecimiento -agregó-. En este contexto vemos que América Latina entró en una zona de riesgo: corremos el riesgo de que se vuelva a incrementar la pobreza y de que siga aumentando la desigualdad.”

Con estos avances y desafíos, el INTAL se propuso indagar qué opinan los habitantes de América Latina sobre los aspectos vinculados a desarrollo. “Los temas que reciben el porcentaje más alto son: inclusión social, medio ambiente e igualdad de oportunidades, que son clave para los ODS -sostuvo Basco-. Vemos que hay cierta conciencia entre los ciudadanos de la región sobre estos temas que son clave para el desarrollo.”

Según la encuesta INTAL-Latinobarómetro, el 49% de los ciudadanos de América Latina estaría dispuestos a pagar un 20% más por un producto en cuya elaboración se haya protegido el medioambiente, mientras que un 46% también está dispuesto a abonar ese porcentaje por encima del precio en un producto en cuyo desarrollo se hayan respetado los derechos de los trabajadores. “Creemos que es un valor alto, porque significa una disminución del ingreso de las personas que están dispuestas a pagar más por esos productos. Vemos que hay coincidencia de los ciudadanos sobre el medioambiente y los temas sociales.”

¿Qué opinan los Millennial sobre los temas de desarrollo?  De acuerdo con la encuesta realizada por INTAL y Voices! entre jóvenes argentinos que tienen entre 18 y 34 años, el 38% de ellos se manifestó a favor del ingreso de inmigrantes al país, en la medida que haya trabajo disponible. “Hay conciencia entre los ciudadanos sobre la cuestión del empleo, que es clave para los ODS”, dijo Basco. Los jóvenes tienen una postura similar cuando se les pregunta sobre el libre comercio. “Les preguntamos, en una escala del 1 a 10, cuán a favor estaban del libre comercio. El 41% de los Millennial se concentró las posturas más proteccionistas, lo que muestra una conciencia sobre el tema del empleo y el cuidado de aspectos más locales.”

También se investigó acerca de la innovación y la visión a futuro. “Para los ciudadanos de América Latina, las áreas donde la innovación va a impactar en mayor medida son salud, protección ambiental y creación de empleo -expresó Basco-. La misma pregunta les hicimos a los Millennial de la Argentina, quienes tuvieron una respuesta similar y agregaron el área de educación.” Según la especialista del INTAL-BID, “creemos que hay sintonía entre la agenda de desarrollo, lo que está pasando en materia social y la opinión de los latinoamericanos y de los Millennial argentinos. Este es un paso importantísimo para seguir construyendo y trabajando por los objetivos de desarrollo”.

Por su parte, Agustín Dellagiovanna recordó que los ODS de la ONU se proponen “poner fin a la pobreza, lograr el equilibrio ambiental y al mismo tiempo garantizar la paz y la prosperidad de todas las comunidades del mundo”. “Estas metas tienen algo particular: son para los Estados, las empresas y organizaciones de la sociedad civil. Este cambio de paradigma implica que, por primera vez, para lograr estos objetivos tenemos que trabajar juntos, no como actores individuales -agregó-. Cuando estos ODS surgieron, se volvió a poner en agenda la responsabilidad social, y el concepto evolucionó hacia sustentabilidad y desarrollo sostenible. Desde el Estado debemos garantizar que los ODS se cumplan. Esto se da en un mundo donde los negocios cambiaron y el consumidor tiene un rol totalmente diferente, que empieza a exigir al sector privado que cumpla ciertos parámetros. Hoy, una empresa que no es responsable por los impactos que genera en la comunidad es vista como un actor negativo.”

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“En el Gobierno nos propusimos el objetivo de pobreza cero, y es el que nos convoca a trabajar”, afirmó el funcionario.  Y sostuvo que se trabaja sobre el ODS 17 (generar alianzas). Según Dellagiovanna, “históricamente, al sector privado le costó congeniar con el Estado, sobre todo en políticas públicas relacionadas con la pobreza. Así, tratamos de desarrollar herramientas que puedan dar respuesta a esta demanda, para ganar la confianza del sector privado y de las ONG, para efectivamente trabajar juntos. La primera herramienta es el Foro de Responsabilidad Social para el Desarrollo Sostenible, que lanzó la ministra Carolina Stanley a mediados de 2016. El Foro es un espacio para que estos actores (empresas, tercer sector y Estado) podamos trabajar juntos de manera innovadora y creativa. No es una mesa de trabajo más, ya que tenemos tiempos, procesos y metodologías para que juntos podamos encontrar, en 100 días, pequeños proyectos en todo el país en los cuales replicar otras iniciativas que se vienen desarrollando”.

A partir de ese trabajo, “encontramos muchas organizaciones de la sociedad civil que están involucradas en la misma temática en el mismo sitio; se tienen que juntar, trabajar en conjunto, saber en qué están fallando y lo que están haciendo bien”, dijo el funcionario. En cuanto a las empresas, “deben orientar sus fondos hacia donde generen impacto”, agregó. En ese marco, “nuestro objetivo es crear una red en cada provincia para juntar a estos actores y que, efectivamente, se conozcan y puedan desarrollar proyectos en conjunto”.

El director de Wingu, una ONG que desde hace nueve años trabaja mediante la tecnología y la innovación para fortalecer a otras ONG, se refirió a la situación actual de las entidades de la sociedad civil en cuanto a la adopción de informática en base a los datos de una encuesta que realizan todos años sobre una muestra de 400 casos.  “En cuanto al uso de comunicaciones, las empresas trabajan con redes sociales, sitios web tradicionales, Facebook, Twitter e Instagram; muchas usan email marketing como su principal herramienta de llegada a la ciudadanía. El 20% de los casos lo usa sólo para desarrollo de fondos”, explicó Roset.

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Sin embargo, de acuerdo con la encuesta de Wingu, el 21% de las organizaciones de la sociedad civil guarda la información, que es muchas veces sensible, en cuadernos. “Como ONGs, tenemos la ventaja de acceder a herramientas gratuitas que nos proveen empresas privadas -comentó Roset-.  El desafío es convertir eso en más voluntarios, más donantes o en mejor llegada a nuestros destinatarios.  Sin embargo, en los últimos años hubo una evolución en el uso de tecnología en las ONG. Por ejemplo, muchas tienen sistemas de gestión de primer nivel para administrar información y para hacer campañas digitales de marketing. Este tipo de sistemas están disponibles a muy bajo costo para nosotros.”

Roset luego mencionó diversos proyectos colaborativos y de uso de datos abiertos en el tercer sector, como “Cuida tu escuela” (en México), “Caminos de la villa” (Buenos Aires) y “Float Beijing” (China).  También compartió los principales aprendizajes de los proyectos que llevó adelante en Wingu. “El usuario, el destinatario es fundamental desde del primer día al momento de pensar y diseñar plataformas de este tipo -señaló-. Es clave dar y pedir feedback todo el tiempo. El usuario debe participar.”  Al mismo tiempo, admitió que “no se debe inventar lo que ya existe; es importante aprender de otras plataformas que ya existen para construir desde ese punto de partida”. Por último, para desarrollar este tipo de procesos aconsejó “abrir el juego y compartir”. Para Roset, se deben “buscar aliados desde el comienzo y estar rodeados de buena gente”.

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