Mayo, 2018Redacción: Mariana Pernas

La causa digital

By Federico Mazzella Mayo, 2018
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Redactor: Mariana Pernas
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  Ideas de Integración n261

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Se realizó en Buenos Aires el Festival de Innovación y Tecnología Social. Asistieron ONGs de todo país para capacitarse en estrategias y herramientas de informática.

Con el propósito de capacitar a las organizaciones de la sociedad civil en el uso de soluciones digitales para gestionar sus proyectos, el 4 de mayo tuvo lugar en Buenos Aires la octava edición del Festival de Innovación y Tecnología Social (FITS), que convocó a 4.300 referentes y voluntarios de ONGs, y que este año tendrá dos nuevas ediciones en México y Colombia.

Organizado por la ONG Wingu, el evento incluyó numerosos talleres, charlas y paneles simultáneos, del que participaron 315 oradores.  A lo largo de la jornada, que se realizó en la Ciudad Cultural Konex, se abordaron diversos temas como tecnología cívica, campañas de captación de voluntarios, comunicación online, trabajo en equipo, innovación, estrategias para recaudar fondos, seguridad informática, género y tecnología, creatividad y metodologías ágiles.

La ONG Aldeas Infantiles, por ejemplo, expuso cómo utiliza un sistema de CRM (gestión del relacionamiento con clientes) que le permitió ordenar información, segmentar su base de usuarios e implementar campañas de telemarketing. La puesta en marcha de este aplicativo “nos permitió consolidar información de las bases de datos, profesionalizar el trabajo de la ONG y generar procesos y flujos de trabajo automatizados”, señaló Julieta Rodríguez Seara, Regional Digital Fundraising Advisor para Latinoamérica y el Caribe de Aldeas Infantiles, que actualmente tiene 128 usuarios del CRM. La próxima etapa es integrar al sistema las herramientas de Business Intelligence y software de gestión de la ONG, “lo que nos va a permitir dar un salto cualitativo”.

La ONG expuso cómo capitalizó los beneficios de gestionar sus datos con un CRM. “Al tener la información estandarizada, es posible analizarla y utilizarla para desarrollar campañas de fidelización y captación de donantes. También, nos permitió establecer prácticas homogéneas en cuanto al registro de la información”, señaló la referente de Aldeas Infantiles. “En la medida que fuimos creciendo, comprendimos que era necesario estandarizar procesos y tener los mismos parámetros a nivel regional para consolidar la información, lo que nos permite establecer comparaciones y tener una misma visión global dentro de la ONG -sostuvo-. Las herramientas digitales y la información sistematizada posibilitan generar procesos automáticos y ágiles, pero principalmente generar más inteligencia para nuestras estrategias de capacitación y marketing.”

La comunicación digital fue otro eje que se abordó durante el FITS. Al respecto, los editores de las publicaciones online Anfibia y Cosecha Roja, y de la agencia de noticias Anccom, aconsejaron a las ONG de qué manera posicionar noticias y causas sociales en los medios de prensa. Martín Ale, de la revista Anfibia -que depende de la Universidad Nacional de San Martín-, afirmó: “Si detrás de un dato no hay una buena historia particular, capaz de conmover a las audiencias o que pueda cambiar la vida de otras personas o de una comunidad, ese dato no sirve. Todos recordamos más una buena historia que un dato”.

Por parte, Natalia Arenas, de Cosecha Roja, destacó el papel de las redes sociales, “una herramienta que, si la sabemos usar, es muy efectiva y que nos permite llegar mucho más lejos que los medios”. Pero advirtió: “Hay que estar atentos a saber usarlas”. Arenas también aconsejó que es preciso “leer los medios que difunden causas sociales para encontrar la manera de ‘vender’ nuestra historia y ver de qué manera puedo enganchar al periodista sin pretender que la información sea una publicidad”.

A su turno, la editora de Anccom expresó: “A veces es difícil relatar una historia, contextualizar un dato o ver cómo puede impactar. Darle sentido a ese dato es parte de la función del periodista. Pero la ONG es la que primero le otorga sentido a ese dato”.

 

La voz regional  

En forma paralela, se organizaron charlas sobre diferentes temas. Ana Basco, especialista en Integración del Intal-BID, expuso los principales hallazgos de la investigación Latinobarómetro 2017, que a través de 20.000 entrevistas realizadas en 18 países sondea la opinión de los habitantes de América Latina sobre temas vinculados a integración, innovación, equidad y democracia, y constituye el principal Banco de Datos de Opinión Publica en español.

“En momentos en donde prevalecen en otras partes del mundo posturas más proteccionistas o separatistas, los latinoamericanos quieren la integración económica regional. El 77% de ellos está a favor de la integración económica regional y un 66% está a favor de la integración política”, dijo Basco.

Encuestados sobre si la globalización es una oportunidad para el crecimiento económico, “casi 4 de casi 5 latinoamericanos tienen una visión positiva de este fenómeno”, afirmó Basco.  El 90% de latinoamericanos, además, apoya la libre movilidad de los trabajadores, mientras que el 79% quiere vivir en una sociedad más equitativa.

Las personas que más apoyan la integración regional son los usuarios de internet y de las redes sociales, “quienes además son los más conscientes de los problemas del medio ambiente y del cambio climático, prefieren vivir en una sociedad heterogénea y están más abiertos a incorporar nuevas tecnologías”, agregó.

Sobre el futuro del mercado laboral, el 76% de los latinoamericanos cree   que el cambio tecnológico puede poner en peligro el empleo, mientras que el 72% opina que la IA y la robótica harán desaparecer más puestos de trabajo de los que crearán. “A lo largo de este estudio se ve claramente que para los latinoamericanos existe una agenda común que debe ser atendida y que puede marcar el compás de la integración regional -concluyó Basco-. Esta convergencia se observa en el alto apoyo a la integración regional y en el deseo de las personas de vivir en una sociedad más equitativa, con mayor libertad de movimiento para las personas, conectada mediante las TICs y el acceso universal a internet, con mejor calidad en el funcionamiento de instituciones de la democracia, y con mayor participación de la ciudadanía en la toma de decisiones de gobierno y en la justicia.”

 

Todos para uno

Las técnicas para mejorar la productividad y el trabajo en equipo se abordaron a través de una actividad grupal que llevó adelante la consultora de cambio organizacional Kubadili. Quienes asistieron a la charla de capacitación -que fue moderada por Ariel Ber- plantearon que los principales problemas que se presentan en las ONGs están vinculados con la falta comunicación, la desconfianza, la escucha activa, las actitudes individualistas, la resistencia al cambio, la convivencia de diferentes culturas de trabajo y la brecha generacional, entre otros.

El facilitador de la actividad afirmó que el sistema de trabajo taylorista, basado en la especialización, los productos en serie y los procesos repetitivos, “no funciona en un mundo cambiante como el actual y, tampoco, en la cultura de una ONG”. Y propuso trabajar de acuerdo con el modelo Scrum, “basado en grupos autónomos y multidisciplinarios que tienen un objetivo en común”, y en cual se “trabaja por ciclos y con espacios de reflexión para pensar sobre lo que se hizo en la etapa anterior”. En tal sentido, agregó: “Hasta que no cambiemos las estructuras competitivas no vamos a lograr colaboración”. Para mejorar la comunicación en grupos de mayor tamaño, el consultor recomendó utilizar la técnica llamada “Open Space”, que consiste en la organización de una jornada de trabajo, “con agenda abierta” y grupos de discusión paralelos, de “donde suelen surgir iniciativas que luego se llevan a cabo”.

Cuando los grupos deben tomar decisiones difíciles o atraviesan un conflicto, Ber aconsejó recurrir a un profesional externo, que tiene un punto de vista neutral y que se desempeña como “facilitador”. El rol que ejerce esta figura consiste en “organizar distintas actividades para ayudar a que el grupo tome decisiones no triviales”.

 

Tecnología cívica

El panel “Tecnología cívica en los barrios” tuvo por objetivo describir el proyecto “Los Caminos de la Villa”, una plataforma multimedia de cartografía digital interactiva que permitió integrar por primera vez las calles de los barrios populares porteños a los mapas oficiales de la Ciudad de Buenos Aires. El proyecto, que comenzó en 2013, fue desarrollado por las ONG Wingu y Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), y contó con el financiamiento de Omidyar Network, una fundación que invierte en proyectos sociales y basados en Internet.

“El concepto de Tecnología Cívica alude al desarrollo de cualquier tecnología que busca empoderar a los ciudadanos, hacer que los gobiernos sean más accesibles y mejorar la calidad de vida de las personas; estas iniciativas pueden estar orientadas a mejorar la participación de los ciudadanos, mejorar la relación entre el gobierno y los ciudadanos, o lograr una mejor provisión de servicios estatales”, dijo Gabriela Hadid, principal Investment para Governance and Citizen Engagement de Omidyar Network. “Es una herramienta que, por sí misma, no es suficiente para el cambio social: debe haber, también, una conexión entre lo online y lo offline”, completó.

“El ecosistema de tecnología cívica nació hace dos años y sigue creciendo. En América Latina hay mucho potencial y creatividad, con emprendedores que desarrollan aplicaciones de mucho impacto”, amplió Hadid.

Rosario Fassina, responsable del Programa de Villas e Integración Urbana del área de Derecho a la Ciudad de ACIJ, contó que Caminos de la Villa fue el primer proyecto de esa ONG fuera del ámbito jurídico y que, además, implicaba usar una tecnología. La plataforma, cuyos mapas georreferenciados fueron cargados con un dispositivo GPS a la aplicación Google Maps por voluntarios que recorrieron los barrios populares de la Ciudad, permite visualizar los déficits de infraestructura que afectan a las villas, como la falta de cloacas, de agua y de recolección de basura, así como también “promover la participación ciudadana y la transparencia”, apuntó Fassina. A partir de esa plataforma, que será relanzada este año “los vecinos pueden cargar sus problemas, reclamos y necesidades en los mapas”, explicó. Para llevar adelante este proyecto de integración socio-urbana, agregó, “la vinculación con los actores locales tuvo que ser muy estrecha, en cada uno de los barrios”.

De acuerdo con la referente de ACIJ, el objetivo es que esta plataforma “se convierta en una herramienta para monitorear los procesos de urbanización, promover la transparencia y la participación vecinal”.

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