Lo digital no quita lo productivo

Redacción: Mariana Pernas



Con debates sobre el alcance y los desafíos que implica la transformación digital en las empresas, en noviembre pasado se llevó adelante en Buenos Aires el Foro Industria 4.0, que organizó la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana, y del que participó el INTAL-BID, la Fundación Sadosky, el Cites, y empresas como SAP, Siemens y Knauf.

“Hoy vivimos la economía del ‘post-contenedor’, en la cual conviven normas de los siglos XIX, XX y XXI, y se incorporan los servicios digitales en los contendores, puertos, autopistas y aviones”, definió durante su exposición Gustavo Beliz, director del INTAL-BID.

Estos cambios productivos también impactan en el mercado laboral. “Existen diferentes métricas para abordar la automatización del empleo -precisó Beliz-. Los robots van a destruir, a crear y a reemplazar trabajo; todos coinciden en que tendrá lugar este escenario, pero hay diferencias sobre la proporción. Carl Frey, por ejemplo, dice que este no es sólo un problema de obreros industriales, porque la Inteligencia Artificial también avanza sobre los trabajadores de cuello blanco, como bibliotecarios, agentes de viaje y asistentes personales; pero al mismo tiempo indica que aumentó la creación de puestos asociados a programación y redes sociales”, explicó Beliz.  Con otra metodología, la consultora Mckinsey y la OCDE aportan otra perspectiva. “Dicen que el 60% de todas las ocupaciones actuales tendrán un 30% de sus tareas reemplazadas por robots”, amplió Beliz. Y agregó que por cada empleo tecnológico se crean 4,9 puestos laborales en el sector de servicios, “con lo cual un empleo de alta calidad puede también crear trabajo. El punto es: ¿en qué medida lo hará?”.

De acuerdo con el director del INTAL-BID, en tanto se desarrolle “un contrato social que incluya la tecnología, que implique políticas de bienestar, comerciales y de productividad, entre otras, el impacto social de la automatización en el empleo no será tan grave”.  En este nuevo contexto, también es fundamental desarrollar una tecno-diplomacia, que permita tanto interactuar y realizar acuerdos con las principales empresas tecnológicas -que tienen gran impacto en el empleo y las inversiones-, como capacitar a los funcionarios públicos en nuevas tecnologías. “En general tendemos a negociar los acuerdos comerciales de la región y el mundo con criterios del siglo XX. La Argentina está atrasada en la incorporación de cláusulas tecnológicas a los tratados de comercio internacional”, comentó Beliz.

Otro impacto social de la trasformación productiva es la relocalización mundial de las actividades económicas, que supone una “nueva conectografía de las cadenas globales de valor”, definió Beliz. “En el marco de esta revolución tecnológica lo salarios bajos dejan de ser una ventaja competitiva de los países, como lo fueron para México y China. Hoy es menor la tendencia a una relocalización de mano de obra hacia otras regiones.”

Una tecnología que impactará en la producción y en la medición del comercio internacional es la impresión 3D, “porque con esta tecnología un producto se diseña en un país y se produce en otro, con un alto grado de customización y sin economías de escala. Todavía hay mucho por avanzar en esa tecnología, incluso en lo que hace a los materiales empleados”, sostuvo Beliz.

Por su parte, Aníbal Carmona, presidente de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI), dijo que las empresas deben alinear su estrategia de negocios con una estrategia digital, que incorpore y tenga en cuenta a la tecnología.  “La diferencia de esta Cuarta Revolución Industrial, la de la Industria 4.0, con respecto a las tres anteriores, es que cambia a las personas y a los modelos de negocios. También, las transformaciones son mucho más veloces -observó Carmona-. Se trata de un cambio cultural profundo para sobrevivir en el ecosistema digital. El mensaje es innovar o morir. Es preciso repensar el modelo de negocios en este contexto digital.  Tiene que cambiar la mentalidad para entender este cambio tecnológico.”

En este escenario productivo, que además supone un acortamiento de las cadenas de valor, el capital humano debe incorporar habilidades digitales. Algunas de ellas, precisó el directivo de la CESSI, son la impresión 3D y la Realidad Aumentada.  “Y con la aplicación de Inteligencia Artificial, está cambiando el mantenimiento de los equipos industriales, hacia el mantenimiento preventivo y prescriptivo”, agregó.

Otra tendencia es “la masificación de lo particular”, según definió Carmona. “La industria 4.0 es una industria personalizada.  La demanda, hoy, es muy individualizada, porque también cambió la cultura de compra de los consumidores.  Y quienes no se suben a esta ola, tiene el problema de que la competencia sí está trabajando en eso”.

Pablo Fornillo, responsable de la División Digital Factory de Siemens, sostuvo que la noción de Industria 4.0 alude a una concepción de producción “donde los aspectos como diseño y planificación se integran a los procesos de ingeniería y producción, y a los de mantenimiento y servicios”. Bajo ese paradigma, según Fornillo, “todo se dispone para que la integración y disponibilidad de los datos útiles estén garantizados desde el comienzo, en la etapa de diseño del proyecto, hasta el mantenimiento, generando así la ‘cadena de valor digital’”.

La etapas de la cadena de valor digital, de acuerdo con Fornillo, son las siguientes: diseño del producto de manera digital; planificación de la producción, con máquinas y procesos digitales; ingeniería de producción, mediante el uso de software de integración; ejecución de la producción, que implica la conectividad de todas las máquinas a la nube, con la posibilidad de medir los  volúmenes de producción y los tiempos de parada de cada máquina; y por último los servicios, con la conexión a la nube de los equipos para realizar mantenimiento preventivo y diagnóstico bajo modalidad remota.

“El concepto Industria 4.0 parte de una situación económica mundial, en la cual se experimenta una desaceleración del crecimiento de la actividad industrial mientras la población mundial aumenta”, expresó Fornillo. “Las fabricas acompañan este crecimiento poblacional con tres medidas clave: la flexibilidad del mercado, que pone fin al concepto de la producción masiva, ya que ahora se trata de un producto customizado; el acortamiento de los plazos entre la producción y el lanzamiento de un bien al mercado, junto con la tendencia a renovar productos con mayor frecuencia, y la necesidad de obtener eficiencia, de producir más cantidad con menos recursos”, argumentó.

“Para cumplir con estos tres puntos, la revolución 4.0 aplica nuevas tecnologías, como la impresión 3D, que brinda la posibilidad de producir un bien customizado y que tiene un gran potencial; la robótica, que permite acelerar los procesos productivos y ganar mayor precisión; y cloud computing, que provee almacenamiento, procesamiento y la capacidad de medir la productividad de las maquinas industriales en la nube y de hacer mantenimiento preventivo. Todo esto, sin dejar de lado la ciberseguridad en cuanto a la configuración y la comunicación.”

Vicente Donato, director de la fundación Observatorio Pyme, se refirió al contexto operativo de las pequeñas y medianas empresas en el país, y se preguntó si la digitalización amenaza el empleo en ese sector industrial. “El mundo evoluciona hacia el comercio de intangibles y de información. Para evaluar el impacto y la compatibilidad de esta batalla entre los átomos y los bits es necesario reconocer cuál es el punto de partida de nuestros países. El 75% del know how y de los robots está concentrado en los países avanzados. La Argentina, en cambio, tiene datos alarmantes”, señaló. “Nuestro país se está quedando con menos empresas -advirtió-. Mientras Italia tiene 66 empresas pequeñas cada 1.000 habitantes y Alemania cuenta con 50, la Argentina tiene 20 establecimientos de este tamaño cada 1.000 habitantes. Hay escasez de ‘fauna empresarial’, que es lo que debe impulsar el proceso de producción.” Donato agregó que “la informalidad hoy está concentrada en empresas con menos de 10 ocupados y afecta a 3 millones de personas. Es una situación compleja”.

Recursos humanos 4.0

El CEO de la consultora Atos, Carlos Abril, abordó la problemática de la falta de recursos humanos capacitados en tecnología. “No conseguimos ingenieros y desarrolladores”, resumió. “Este es el primer año en que cayó la matrícula de estudiantes de la carrera de ingeniería de software. Y cada vez hay menos interés hacia las carreras tecnológicas por parte de los chicos. ¿Cómo podemos atraerlos a estas carreras? La discusión es: ¿vamos a ser un país de usuarios o de programadores?”, se preguntó. “El mundo de los próximos años no lo conocemos; pero tenemos que pensar sobre el rol que podemos darles a los institutos de educación para que nos provean la mano de obra que nos permita desarrollar nuestro modelo productivo. Como empresas, nuestro rol es motivar a los jóvenes y, también, darles las herramientas para que crezcan en el mundo laboral”, dijo Abril.

El ejecutivo consideró que las empresas “tenemos que implementar iniciativas para desarrollar y formar profesionales, pero mientras la matricula descienda, no vamos a ningún lado”. Y añadió: “Hoy, China e India tienen más estudiantes de tecnología que habitantes de la Argentina. Aquí, si bien hubo muchas iniciativas públicas para fomentar el interés por estudiar tecnología, hay aún pocos ingenieros. Y los necesitamos también para exportar tecnología. Esa es nuestra principal inquietud”. El CEO de Atos también expresó la necesidad de “unirnos más las empresas, y tener programas de desarrollo de carreras tecnológicas si queremos tener un modelo productivo basado en tecnología”.

Desde el ámbito de la capacitación, Diego Pando, socio de Digital House, una entidad enfocada a la formación de distintas tecnologías fundada el año pasado que tiene 2.500 alumnos, abordó los desafíos de formar recursos humanos. “Digital House nació para transformar la educación en la argentina. Y esa transformación viene por el lado de la tecnología. Hay una necesidad imperiosa por obtener ciertos perfiles en el mercado, es muy complejo.  La propuesta de cursos con objetivos cortos y alcanzable es motivante, y además permite cambiar y reconvertirse con mayor velocidad en el mercado laboral.”