Acumulación de origen y cadenas regionales de valor

Redacción: Jesica De Angelis



Según el más reciente Informe Macroeconómico de América Latina y Caribe del BID, la existencia de una gran cantidad de acuerdos relativamente pequeños en la región ha creado grupos de países que, si bien se otorgan preferencias comerciales entre si, se han convertido en compartimientos estancos. Esta segmentación dificulta la conformación de cadenas regionales de valor y es consecuencia, en gran medida, de las distintas reglas de origen de los respectivos acuerdos. Estas disposiciones son las que definen el criterio para que un producto sea beneficiario de las preferencias otorgadas (aquel “originario”) e impiden que se empleen insumos procedentes de otros países (“no originarios”) para elaborar bienes cubiertos por las ventajas dadas por el acuerdo.

Según ese Informe, una mejor coordinación de las reglas de origen favorecería la reducción de los costos –fundamentalmente de su cumplimiento y supervisión– y también promovería la formación de cadenas regionales de valor. En particular, en aras de conectar distintos acuerdos regionales, sería importante implementar lo que se conoce como una “acumulación ampliada de origen”. Normalmente dentro de un acuerdo preferencial, por ejemplo, entre tres países, los insumos originarios de uno de ellos, empleados en otro país, dan lugar a un producto en el cual ese componente cuenta como “originario” cuando se exporta bajo preferencias al tercer país. Esto es lo que se conoce como “acumulación de origen”. Ahora bien, este tipo de vínculo podría “ampliarse” hacia acuerdos que todos estos países tengan con algún otro de la región, de manera que sea más extendida la circulación de insumos y productos con preferencias.

El fortalecimiento de las cadenas regionales de valor resulta una estrategia central a la luz de dos evidencias mostradas, por ejemplo en el Monitor de Comercio e Integración en sus ediciones de 2016 y 2017. En primer lugar, una vez pasado el llamado “superciclo” de los precios de los productos básicos, el comercio mundial entró en un régimen de crecimiento más lento que el usual en los años previos a la crisis financiera internacional. En segundo lugar, el bajo dinamismo del comercio global se combina, en el caso de muchos países de América Latina y el Caribe, con una pérdida de competitividad y cuotas de mercado, especialmente en la propia región. Mejoras en la estrategia y los instrumentos de integración pueden contribuir a atenuar estos fenómenos.

Esta cuestión comenzó a formar parte del proceso de aproximación entre el MERCOSUR y la Alianza del Pacífico, y como tal fue incorporado a la Hoja de Ruta que se acordó en la Reunión Ministerial de ambos bloques en Buenos Aires, el 7 de abril pasado. En ese documento se indicó la realización de actividad sobre encadenamientos productivos y reglas de origen que se llevó a cabo bajo la forma de la mencionada Reunión de Expertos.

Esta actividad de conocimiento se estructuró en cuatro partes. Durante la primera, las autoridades en materia de política comercial de cada uno de los países presentaron una visión general y una valoración de las temáticas en estudio desde cada perspectiva nacional.

Los dos partes siguientes consideraron los principales aspectos analíticos y experiencias extrarregionales interesantes para extraer lecciones para la región. En el primer caso, se subrayó la necesidad imperiosa de adecuar los instrumentos de política comercial para propiciar el desarrollo de cadenas de valor regionales; se presentaron las estimaciones de CEPAL-IPEA de una matriz de insumo producto regional; y se consideraron los instrumentos en desarrollo por el BID para identificar incentivos y obstáculos en las condiciones de acceso a mercados a las cadenas de valor. En el segmento siguiente se expuso la experiencia de la Convención Pan-Euro-Mediterránea de Reglas de Origen Preferenciales y de la negociación Canadá-Perú-Colombia en esta materia.

 

La cuarta parte de la Reunión de Expertos permitió un rico intercambio entre autoridades en política comercial, responsables de origen y expertos en estas disciplinas. Los principales puntos que se enfatizaron fueron, por un lado, la necesidad de mejorar el conocimiento sobre el tejido regulatorio vigente y su impacto sobre los flujos de comercio y, por el otro, la necesidad de elaborar propuestas que permitan optimizar la conexión entre la diversidad de acuerdos preferenciales existentes entre los países. También se subrayaron otros elementos importantes para las cadenas regionales de valor que pueden dar lugar a una fructífera cooperación entre MERCOSUR y la AP, en particular, las conexiones con otros aspectos de la facilitación comercial, como la cooperación aduanera, la trazabilidad de los productos y los instrumentos de verificación de origen.

La actividad de conocimiento mostró la importancia de un intercambio de información y puntos de vista entre expertos y autoridades de política comercial con la perspectiva de perfeccionar la integración, elevar la competitividad y mejorar la inserción de los países en la economía global.