Los servicios basados en conocimiento: ¿el futuro del desarrollo?

Redacción: Belisario de Azevedo



  1. El creciente peso de los servicios en el comercio

Los servicios han cobrado mayor relevancia en el comercio mundial a lo largo de las últimas décadas. Las exportaciones globales de servicios se multiplicaron casi 12 veces entre 1980 y 2016. En comparación, la exportación global de bienes aumentó cerca de 8 veces durante el mismo periodo.[1] De esta manera, la participación de la exportación de servicios en el total exportado por el mundo pasó de 16% en 1980 a 23% en 2016.

Gráfico 1: Participación de las exportaciones de servicios en las exportaciones globales de bienes y servicios, 1980-2016 (en %)

A primera vista, en América Latina y el Caribe (ALyC) no parece haber ocurrido el mismo proceso. La exportación regional de servicios creció solo levemente por encima de la de bienes. Mientras el comercio de servicios creció poco más de 8,5 veces entre 1980 y 2016, la exportación regional de bienes se multiplicó 8 veces en dicho periodo. Esto significó que la participación de los servicios en el total exportado por la región creció poco, pasando de 14,5% en 1980 a tan solo 16% en 2016.

Sin embargo, México refleja un patrón comercial muy diferente al resto de la región, con un comercio de bienes mucho más dinámico que el promedio en el marco del TLCAN. Al excluirlo, el crecimiento de la exportación de servicios en ALyC (sin México) entre 1980 y 2016 fue casi 2 veces superior al crecimiento de la exportación de bienes. Por lo tanto, la participación de los servicios en el total exportado por la región (sin México) aumentó sensiblemente, de 13,3% en 1980 a 21% en 2016.

De todas maneras, con o sin México, la región no logró sostener el ritmo de crecimiento de la exportación de servicios en el resto del mundo, generándose una caída en la participación de ALyC en el comercio global de servicios. La región pasó de representar 4,8% del total de servicios exportados en el mundo en 1980 a 3,5% en 2016. La merma se registró especialmente durante los años 1980, mientras que desde 2003 a la fecha la participación se ha mantenido relativamente constante, oscilando entre 3,3% y 3,5%.

Efectivamente, la evolución más reciente da cuenta de un panorama más auspicioso, ya que la región logró al menos emparejar el ritmo de crecimiento de las exportaciones de servicios a nivel global.

Gráfico 2: Variación anual de la exportación de servicios, 1980-2016 (en %)

 

Parte de la respuesta se encuentra en la mayor resistencia del comercio de servicios regional ante recientes episodios de stress a nivel internacional. Tanto en 2008, frente a la crisis sub-prime, como a partir de 2014, periodo de fuerte contracción del valor del comercio internacional, las exportaciones de servicios de ALyC registraron una menor caída que el promedio global. Esto indica que la exportación de servicios en la región no ha sido más dinámica que en el resto del mundo, pero sí más estable.

Gráfico 3: Variación anual de la exportación de servicios, 2008-2016 (en %)

Además de la menor incidencia relativa de los servicios de transporte y finanzas en la exportación de servicios regionales – dos de las categorías más volátiles ante una caída de la actividad –, el turismo permitió a la región compensar parte de la merma entre 2014 y 2016.

  1. Los sectores más dinámicos, asociados a la economía del conocimiento

Los servicios tradicionales – aquellos vinculados a los flujos internacionales de bienes (transporte) y personas (viajes) – han dejado de ser los más relevantes en el comercio global de servicios. Mientras en 1980, transporte y viajes representaban alrededor de 60% de las exportaciones de servicios en el mundo, hoy explican 43%.

En contraste, las exportaciones de servicios basados en conocimiento (SBC) – servicios que utilizan alta tecnología y/o requieren capital humano calificado – han sido las más dinámicas en las últimas décadas, expandiéndose al ritmo de las nuevas tecnologías de comunicación e información primero, y de la revolución digital después. El desarrollo de estos sectores de exportación ha ocurrido en el marco de esquemas de división del trabajo intra-firma y procesos de tercerización y offshoring de ciertos servicios de soporte. Los SBC incluyen desde call centers, servicios profesionales en contaduría, finanzas, aspectos legales, gestión de RRHH, entre otros, hasta servicios de TIC, industrias creativas, educación e I&D.

Así, en los últimos 10 años, entre 2005 y 2015, las exportaciones dinámicas (aquellas que han crecido por encima del promedio de los servicios) han sido los “Servicios de TIC”, “Otros servicios de negocios” (incluye I&D y todos los servicios profesionales y técnicos), “Servicios financieros y de seguros” y “Cargos por uso de propiedad intelectual”.

Gráfico 4: Variación de la exportación de servicios entre 2005 y 2015, por sector y región (en %)

Estos sectores de exportación también han sido los más dinámicos en la región, destacándose especialmente el crecimiento de las exportaciones de “Otros servicios de negocios” y “Cargos por uso de propiedad intelectual”.

Sin embargo, el desarrollo de capacidades de exportación de SBC en la región se ha dado en forma desigual. Por un lado, en la mayoría de las economías de Sudamérica y en algunas economías de Centroamérica, las exportaciones de SBC crecieron por encima del promedio global entre 2005 y 2015. El caso de Costa Rica se destaca como el único de la región que logró desarrollar una clara ventaja comparativa revelada en la exportación de SBC, gracias al desarrollo en la última década de servicios asociados a la inversión extranjera de Intel y otras empresas del sector TCI.

Gráfico 5: Variación de la exportación de SBC y desarrollo de ventajas comparativas

Argentina, Aruba, Brasil, Panamá y Uruguay se encuentran en una situación intermedia, reflejando en la última década un fuerte desarrollo del sector de SBC orientado a la exportación. Pese a no reflejar una VCR en la exportación de SBC como categoría general, Argentina, Brasil y Uruguay muestran VCR en la exportación de servicios profesionales y/o TCI. Sin sorpresas, Panamá se destaca por su plataforma de servicios financieros. Aruba ha logrado diversificarse más allá del turismo, y apuesta a desarrollar un hub de tecnología y servicios de consultoría verde[2].

Pero las exportaciones de SBC también han crecido en forma dinámica (por encima del promedio global) en Chile, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, aunque su contribución al valor total exportado por cada país sigue siendo relativamente pequeño en comparación con el resto del mundo.

En contraste, en el resto de los países analizados, la exportación de SBC ha sido generalmente poco dinámica, creciendo por debajo del promedio global, como en Venezuela, o incluso contrayéndose, como en Honduras, República Dominicana y Guyana. Este pobre desempeño en la exportación de SBC coincide en todos los casos con bajos índices de capital humano[3].

  1. Un futuro liderado por los SBC

La era de los SBC ya está en marcha. En el año 2017, seis de las diez empresas con mayor valor de mercado en el mundo se especializaban en SBC, principalmente servicios digitales como Google, Amazon y Facebook, un mix entre servicios digitales y hardware, como Apple y Microsoft, y una firma de servicios financieros, JP Morgan Chase[4]. A su vez, ocho de las diez compañías de mayor crecimiento en EE. UU. en 2017 se dedican a los SBC, principalmente desarrollo de software, servicios de TCI, de provisión de salud y financieros[5].

En el comercio sucede algo similar. Siete de las diez PyME de Gran Bretaña con mayor crecimiento de sus exportaciones en 2017 son empresas proveedoras de SBC, principalmente software, I&D contenido digital y consultoría[6].

La región no escapa a este fenómeno. Ha dado origen a nueve empresas “unicornio”[7], de las cuales ocho son proveedores de SBC, principalmente servicios digitales, e-commerce, software y consultoría[8], y muestra diversos casos de éxito de PYMEs que han logrado internacionalizarse en un mundo digital. (Ver nota “La economía digital permite a las PYMEs atravesar fronteras”).

La era de los SBC promete consolidarse en el futuro, de la mano de cuatro grandes tendencias que convertirán a los SBC en uno de los principales motores del producto, el empleo y el comercio en el mundo.

En primer lugar, el valor agregado de un producto industrial o primario está crecientemente ligado a servicios que emplean personal de alto nivel de calificación (I&D, diseño, software, logística, branding, marketing, etc…). Esto se enmarca en la llamada “servificación” de la economía; un fenómeno que no hará más que crecer al ritmo de la digitalización, la incorporación de tecnologías de conectividad en los productos y la automatización de procesos (Ver nota “Servitización: la región frente a los nuevos modelos de negocios basados en servicios“).

En segundo lugar, el comercio digital o e-commerce está en auge en todo el mundo, con más y más personas capaces de acceder y comprar artículos en línea. La compra en línea permite una mayor personalización de los bienes y servicios comerciados a nivel global. En este marco, el relevamiento, procesamiento y valorización de los datos, especialmente sobre preferencias de consumo, se convertirá en un servicio clave para la mayoría de las compañías (BID, 2017).

En tercer lugar, la propia digitalización hace que productos que antes eran elaborados en establecimientos industriales (libros, videos, música, por ejemplo) se hayan convertido en intangibles que no requieren una producción física. La impresión 3D significa un nuevo salto en este aspecto, permitiendo la digitalización de lo que antes eran flujos transfronterizos de bienes. En forma similar, la mejora en la calidad de las conexiones y los avances en robótica y realidad virtual permitirán que servicios que hasta hace poco eran fundamentalmente no transables, se comercien a través de las fronteras, como la educación y la salud (Ver nota “El futuro del sector salud”).

Finalmente, el cambio demográfico en curso, caracterizado por el envejecimiento poblacional, la creciente urbanización y la expansión de la clase media (casi se duplicará en los próximos 15 años[9]), impactará en canastas de consumo con mayor incidencia de servicios de salud, educación, entretenimiento y cultura.

  1. ¿Hacia una estrategia de SBC orientados a la exportación?

Teniendo en cuenta el creciente protagonismo de los SBC en el valor agregado y el comercio global, ¿puede la especialización en SBC convertirse en una ruta para la integración exitosa a las cadenas globales de valor, y en última instancia, para el desarrollo económico? Concretamente, así como la estrategia de industrialización orientada a las exportaciones fue un vehículo para el desarrollo de varias economías asiáticas, ¿una estrategia de SBC orientados a la exportación puede convertirse en una solución para algunas economías de ALyC?

Por un lado, debido a los cambios en el comercio y la tecnología, las principales características de la industria manufacturera que una vez fueron consideradas como únicas y especiales para el crecimiento de la productividad son cada vez más compartidas por algunos sectores de servicios:

Algunas de estas características pro-desarrollo son analizadas en un estudio reciente de Cruz y Nayyar (2017). El análisis, realizado en base a los datos de la Encuesta Empresarial del Banco Mundial, exploró la heterogeneidad de las empresas de distintos sectores de manufacturas y servicios en relación con un set de características generalmente ligadas al desarrollo[11]. Los resultados mostraron por ejemplo que los servicios de tecnología de la información calificaron igual o incluso mejor que la fabricación de productos electrónicos en las características pro-desarrollo.

En forma similar, desde el prisma de la complejidad económica – un término generalmente asociado a los trabajos de Hausmann e Hidalgo (2009) sobre la relación entre la estructura productiva de un país y su crecimiento económico – Stojkoski, Utkovski y Kocarev (2016) analizan los sectores de servicios. Aunque los datos de servicios permiten solo un análisis agregado, el estudio encuentra que los índices de complejidad para los SBC son en general más altos que para los bienes, incluso en algunos de los sectores manufactureros más complejos, indicando que la sofisticación de las exportaciones de SBC puede proporcionar una ruta adicional para el crecimiento económico. En particular, los cargos por el uso de propiedad intelectual, los servicios financieros y los servicios de computación e información clasifican sistemáticamente por encima de todos los sectores manufacturados.

Esta mayor complejidad de algunos SBC redunda, en el caso de Argentina, en una menor probabilidad de automatización de los SBC, respecto al promedio de la economía (Ver Box 1).

Box 1: Probabilidad de automatización de los SBC en Argentina.

Utilizando una metodología inspirada en el trabajo pionero de Frey y Osborne (2014), Gayá (2017) encuentra que la probabilidad promedio de automatización en los SBC en Argentina es de 0,386, muy por debajo de la media para toda la economía de 0,62 estimada por Frugoni (2016). De hecho, con excepción de los sectores de publicidad e investigación de mercado y encuestas de opinión pública, todos los sectores de SBC reflejan un riesgo de automatización inferior al promedio nacional. Esto se debe a la elevada participación en estos sectores de las ocupaciones profesionales (51,7% del total), donde la probabilidad de automatización es baja.

De todas maneras, existen importantes diferencias entre sectores de SBC. Los sectores de SBC con menores probabilidades de automatización y que ofrecen mayores oportunidades de creación de empleo durante los próximos años incluyen algunos donde Argentina es relativamente competitiva (servicios informáticos, algunos servicios empresariales, ciertos servicios de publicidad), así como otros donde las exportaciones argentinas son menos relevantes (I+D, arquitectura e ingeniería). En contraste, la vulnerabilidad a la automatización es elevada en otros servicios empresariales (especialmente contables y administrativos) de gran relevancia en las ventas de SBC de Argentina al exterior.

En este sentido, los resultados para Argentina no son necesariamente generalizables al resto de la región, en la medida en que SBC menos intensivos en tareas profesionales y creativas, como call centers y back office, son altamente automatizables. Esto da cuenta de la enorme diversidad que compone el universo de SBC, lo que para la región implica el desarrollo de estrategias diferentes para hacer frente a los desafíos de la automatización.

Asimismo, algunas ramas de SBC, como servicios informáticos e ingeniería, se encuentran entre los sectores con mayor potencial de creación de empleo vinculado al desarrollo e implementación de innovaciones tecnológicas. En particular, en el ámbito de los servicios informáticos y la ingeniería, el mayor potencial corresponde a ocupaciones vinculadas a minería de datos, seguridad de datos, cloud computing, internet de las cosas, programación, inteligencia artificial, robótica, entre otras. Se prevé también creación neta de empleos relacionados con creatividad, management, negocios, finanzas y actividades profesionales en general. Todas estas ocupaciones se caracterizan por su nivel de calificación mediano y alto, especialmente en competencias analíticas, creativas, sociales y manejo de tecnología (Citibank, 2016).

Sin embargo, el elevado nivel de capital humano incorporado en algunos SBC también actúa como un factor limitante en economías en desarrollo como las latinoamericanas. Concretamente, sin suficiente capital humano, existen límites a la cantidad de trabajo que se puede absorber en los SBC. De hecho, la mayoría de los sectores de servicios que exhiben características de “mejora de la productividad” tienen menos probabilidades de estar asociados con la creación de empleo a gran escala para mano de obra menos calificada. En este sentido, los SBC no pueden resolver todos los desafíos de la creación de empleo en el futuro, especialmente para economías grandes de la región como Brasil, Colombia o Argentina.

A su vez, existen dudas aún sobre la capacidad de desarrollar un sector de servicios moderno en ALyC sin una base manufacturera moderna, debido a la fuerte simbiosis entre ambos. Costa Rica es un buen ejemplo, ya que el sector de servicios de TIC se desarrolló a la par con la decisión de INTEL de establecer una fábrica de montaje y testeo de semiconductores. De todos modos, existen servicios que se desarrollan independientemente de las bases manufactureras como la salud, el offshoring de procesos y los servicios profesionales. Además, la “servificación” alcanza también y crecientemente a productos primarios, no solo a las manufacturas, generando oportunidades en servicios modernos asociados a la minería y el agro. El desarrollo de contenido que adapte las soluciones tecnológicas a las necesidades regionales es otra vía posible para el desarrollo de empresas domésticas de SBC, que en base a la experiencia y know-how adquirido podrán eventualmente competir en el exterior.

Finalmente, el fortalecimiento del comercio intra-regional de SBC es una avenida poco explorada, en parte debido a la escasez de datos. Los pocos datos disponibles dan cuenta de una baja participación del comercio intra-regional en el comercio de servicios en la región. Por ejemplo, el comercio de servicios de Brasil con el resto de ALyC representa tan solo 7% del comercio total de servicios del país. Esto se compara con un peso de la región (excluyendo Brasil) de 5% en el PIB mundial. En comparación, el comercio de servicios de EE. UU. con el resto del TLCAN, de Malasia con el resto de ASEAN y de Alemania con el resto de la Unión Europea es en términos relativos significativamente mayor.

Aprovechar el amplio margen disponible para el desarrollo del comercio intra-regional de SBC en ALyC requiere, entre otros aspectos, explorar encadenamientos regionales y profundizar los acuerdos comerciales vigentes en la región (Ver nota “Las exportaciones de servicios y sus regulaciones”).

Los SBC se han convertido, en la última década al menos, en un sector dinámico de exportación en muchas economías de la región, y en una fuente de diversificación de exportaciones altamente primarizadas para algunas de ellas. Aunque el futuro es por definición incierto, existen ciertas tendencias globales, como el devenir de las tecnologías digitales y el cambio demográfico, que permiten suponer que los servicios, especialmente los SBC, irán adquiriendo un rol cada vez más importante en el mundo, no solo en el comercio, sino en el agregado de valor y como fuente de innovación.

En este marco, el desarrollo en los últimos años de empresas regionales de SBC competitivas, aunque incipiente, es un buen punto de partida. Al igual que el interés creciente de gobiernos y académicos de la región en las oportunidades de los SBC y en la importancia de construir economías centradas en el conocimiento (Ver entrevista a Andrés López en el marco de los preparativos para la Conferencia REDLAS). Pero “subirse al tren” de los SBC requiere enfrentar una serie de desafíos que, pese a las grandes diferencias intra-regionales, todos los países de ALyC deberán abordar en mayor o menor medida. El desarrollo de capital humano especializado, la capacitación digital del management, la mejora de la infraestructura digital y la conectividad, la reducción de restricciones al comercio de servicios, la facilitación del intercambio de servicios entre los países de la región y el desarrollo de clusters de servicios que promuevan sinergias entre empresarios, gobierno y academia, son algunos de ellos.

Bibliografía

BID (2017), “Más allá de la recuperación la competencia por los mercados en la era digital”, Monitor de Comercio e integración, Banco Interamericano de Desarrollo, 2017. Disponible en: https://publications.iadb.org/handle/11319/8642

Citibank (2016), “Technology at work v2.0”, Citi GPS: Global Perspectives & Solutions, Enero 2016. Disponible en: https://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/reports/Citi_GPS_Technology_Work_2.pdf

Cruz y Nayyar (2017), “Manufacturing and Development: What Has Changed?”, Banco Mundial, 2017.

Fontagné, Mohnen y Wolff (2014), “No Industry, No Future?”, Conseil d’Analyse Economique, 2014. Disponible en: https://hal.archives-ouvertes.fr/hal-01299902/document

Frey y Osborne (2014), “The future of employment: how susceptible are jobs to computerisation?”, Oxford Martin School, Universidad de Oxford, 2014. Disponible en: https://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/The_Future_of_Employment.pdf

Frugoni (2016), “Estimaciones preliminares sobre la automatización del empleo en Argentina”, Estudios sobre Planificación Sectorial y Regional, Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas de Argentina, Diciembre 2016. Disponible en: https://www.economia.gob.ar/peconomica/dnper/SSPE_N01_Empleo_tecnologia.pdf

Gayá (2017), “Automatización en servicios basados en el conocimiento: Oportunidades y desafíos para las exportaciones argentinas”, Ministerio de Producción de Argentina y Observatorio de la Economía del Conocimiento, Septiembre 2017. Disponible en: https://www.produccion.gob.ar/wp-content/uploads/2017/10/Automatizacion-SBC.pdf

Ghani y Kharas (2010), “The Service Revolution in South Asia: An Overview”, en “The Service Revolution in South Asia”, Oxford University Press y Banco Mundial, 2010. Disponible en: http://siteresources.worldbank.org/INTRANETTRADE/Resources/The_Service_Revolution.pdf

Hallward-Driemeier y Nayyar (2018), “Trouble in the making? The future of manufacturing-led development”, Banco Mundial, 2018. Disponible en: http://www.worldbank.org/en/topic/competitiveness/publication/trouble-in-the-making-the-future-of-manufacturing-led-development

Hausmann e Hidalgo (2009), “The building blocks of economic complexity”, Academia Nacional de Ciencias, Universidad de Cambridge, 2009. Disponible en: http://www.pnas.org/content/106/26/10570.full.pdf

OMC (2013), “World Trade Report 2013: Factors shaping the future of world trade”, Organización Mundial de Comercio, 2013. Disponible en: https://www.wto.org/english/res_e/booksp_e/world_trade_report13_e.pdf

Pires, Sarkar y Carvalho (2008), “Innovation in services – how different from manufacturing?”, The Service industries Journal, Vol. 28, 2008.

Stojkoski, Utkovski y Kocarev (2016), “The Impact of Services on Economic Complexity: Service Sophistication as Route for Economic Growth”, PLOS one 11(8). Disponible en: https://arxiv.org/pdf/1604.06284.pdf

[1] La medición del comercio de servicios sufre de importantes limitaciones. Por un lado, debido a su naturaleza intangible, no existen aduanas que registren los intercambios de servicios. La estimación del comercio de servicios está por lo tanto sujeta a un elevado margen de error. A su vez, las estadísticas disponibles basadas en datos de la balanza de pagos de cada país tienen un alto nivel de agregación.

[2] http://www.arubaeconomicaffairs.aw/TheGreenGateway.pdf

[3] Ver Informe de Capital Humano. WEF, 2017. http://reports.weforum.org/global-human-capital-report-2017/?doing_wp_cron=1523902855.7894489765167236328125

[4] Ver https://www.statista.com/statistics/263264/top-companies-in-the-world-by-market-value/

[5] Ver http://fortune.com/100-fastest-growing-companies/

[6] Ver http://www.fasttrack.co.uk/league-tables/sme-export-track-100/league-table/

[7] Las empresas unicornio son aquellas start-ups que logran alcanzar un valor de mercado superior a los mil millones de dólares.

[8] Ver https://hipertextual.com/2017/04/los-9-unicornios-america-latina

[9] https://www.brookings.edu/wp-content/uploads/2017/02/global_20170228_global-middle-class.pdf

[10] “Eurostat Community Innovation Survey”: Estadísitcas de Ciencia, Tecnología e Innovación. Base de datos disponible en: http://ec.europa.eu/eurostat/web/science-technology-innovation/data/database.

[11] Dos características indicativas de la participación en el comercio internacional; tres características que aproximan diferentes formas de innovación; tres características indicativas de aprender haciendo (learning-by-doing); y tres características indicativas del uso de capital físico y humano.