Empujoncitos para mejorar vidas


Las personas reales tienen problemas con las divisiones largas si no tienen una calculadora, a veces se olvidan del cumpleaños de su mujer y tienen resaca en el día de Año Nuevo”. Esta definición de las personas fue realizada por Richard Thaler, uno de los padres de la economía del comportamiento y Premio Nobel de Economía en 2017.

En evidente contraste con la definición del homo economicus, la economía del comportamiento parte de una definición del comportamiento humano realista, que contempla que las personas están plagadas de sesgos cognitivos que las llevan a desviarse, generalmente sin saberlo, del concepto de racionalidad económica. Acordarse solo de los acontecimientos que son muy positivos o muy negativos, de los hechos insólitos mucho más que los habituales, de los recientes más que de los pasados. Esto puede sesgar nuestras decisiones, pero es algo que todos hacemos. Así como anclar nuestras decisiones en la primera información obtenida, incluso cuando luego se reciba información opuesta. Nuestra preferencia por el statu quo.

Al identificar e integrar estas características propias de nuestro comportamiento como seres humanos en los modelos económicos, la economía del comportamiento se ha ganado un lugar de privilegio en la teoría económica contemporánea. Asimismo, los empujoncitos o nudges, las herramientas que la economía del comportamiento popularizó para lograr cambios en el comportamiento de las personas, están siendo crecientemente utilizadas en el diseño de políticas públicas modernas y eficientes. Los empujoncitos son intervenciones simples y generalmente poco costosas, pero que han dado resultados asombrosos en diversas áreas como el medioambiente, la salud, la educación, el pago de impuestos y el ahorro, en contextos nacionales diversos.

En este contexto, y atentos al potencial de las ciencias del comportamiento para mejorar las políticas públicas en la región, el INTAL-BID convocó, el pasado 17 de septiembre, a prestigiosos especialistas regionales y globales en la materia a un debate interdisciplinario e innovador.

Al servicio de los seres humanos

Las palabras de apertura estuvieron a cargo de Gustavo Beliz, Director del INTAL-BID, Carlos Scartascini, Economista principal del Departamento de Investigación del BID, y Carmen Pagés-Serra, Jefa de la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del BID.

Beliz resumió parte del trabajo que el INTAL viene realizando en los últimos años sobre lo que dio por llamar la agenda de la “acupuntura de la integración”; “aquellos pequeños detalles sobre los cuales a veces se juega el futuro de la integración en América Latina”. “Una agenda que se vincula con el cambio de la matriz productiva en la región, la industria 4.0 y el trabajo del futuro”, continuó Beliz, que son algunos de los temas que se tratan con profundidad en dos publicaciones recientes del Instituto: Robot-lución y Algoritmolandia.

El mayor desafío, adujo Beliz, y es lo que el INTAL está encarando en una próxima publicación sobre el comportamiento de los latinoamericanos, es “pasar de un concepto de Integración 4.0, focalizado en el impacto de las nuevas tecnologías en la economía y el comercio, a una Integración 5.0, donde el ser humano esté en el centro del análisis”. “Esto significa, por ejemplo, pensar la infraestructura de la última milla, la de los comportamientos; de nada sirve que construyamos autopistas si un camión de mercaderías está detenido varios días en un puesto fronterizo porque ciertos comportamientos de los agentes obstaculizan el paso de las mercaderías. También significa poner a la tecnología al servicio del ser humano, atendiendo, por ejemplo, a los riesgos de utilización de macro datos para la manipulación, pero aprovechando al máximo las oportunidades que provee para mejorar vidas”.

A continuación, Carlos Scartascini se refirió al trabajo que viene encarando el BID para aprovechar las enseñanzas de la economía del comportamiento en la región. “En el Banco tenemos una larga trayectoria de utilizar economía del comportamiento en la región”, aseguró el especialista, quien destacó la creación de un grupo interdepartamental de economía del comportamiento, con presencia en cada área funcional del Banco. De esta manera, continuó Scartascini, “lo que buscamos es que la economía del comportamiento se convierta en una herramienta más, que se suma a las herramientas más tradicionales a disposición del Banco, para responder a las demandas de los gobiernos y mejorar las vidas de los latinoamericanos”.

Por su parte, Carmen Pagés-Serra ejemplificó el uso que se le da a las ciencias del comportamiento en las operaciones diarias del Sector Social del Banco. En términos generales, “estamos convencidos de que tenemos que entender muy bien la conducta humana si queremos que los proyectos tengan impacto”, afirmó Pagés-Serra. En particular, la experta destacó “la creación de un Laboratorio para el Ahorro Previsional que experimenta con una serie de ideas innovadoras basadas en enseñanzas de las ciencias del comportamiento para ayudar a los países de la región a dar esos empujoncitos que fomenten el ahorro, especialmente en trabajadores independientes o informales”. También comentó ejemplos de empujoncitos en áreas de salud, como la nutrición infantil y la malaria, de educación y de género. En este último caso, el desafío que busca atender el Banco es reducir la brecha de género en capacidades digitales, “empujando” a las niñas desde temprana edad hacia estas temáticas con mayor potencial de empleo capacitado en el futuro.

Políticas públicas para un mejor comportamiento regional

Luego de las palabras de apertura, se dio inicio al primer panel, integrado por Fernando Torrente, Director del Departamento de Psicoterapia Cognitiva de la Fundación INECO y decano de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Conducta de la Universidad Favaloro, y Lucio Castro, ex Secretario de Transformación Productiva del Ministerio de Producción de Argentina, y moderado por Ana Basco, Especialista en Integración del INTAL-BID.

“La idea del panel es analizar las oportunidades y desafíos que presenta la región para incorporar en las políticas públicas el enfoque de la economía del comportamiento y de las neurociencias”, inició Basco, “con ejemplos concretos de proyectos de la región”. En este caso, los expertos se refirieron a las oportunidades en dos áreas claves para el desarrollo de la región, la salud pública y la política económica.

Fernando Torrente presentó los principales lineamientos de un proyecto en curso entre INECO y el BID en el área de la salud pública, que estará focalizado en sectores vulnerables de la población, principalmente niños y adultos mayores. “El envejecimiento patológico, por ejemplo, no es solo un resultado del genoma, sino que se ve en gran medida afectado por factores modificables del estilo de vida y del ambiente, y es a esos factores modificables donde apunta el proyecto”, explicó Torrente.

El proyecto se divide en tres grandes áreas de trabajo, mediante la instrumentación de bienes públicos regionales del BID. La primera, adelantó el especialista, apunta a desarrollar un grupo latinoamericano de expertos sobre ciencias del comportamiento y neurociencias, aprovechando la experiencia acumulada en el mundo y adaptándola a la región. “Es muy poca la literatura disponible en la región sobre ciencias del comportamiento y neurociencias aplicadas en infancia y en adultez mayor, y por lo tanto hay un gran espacio para aportar a estos temas”, manifestó Torrente. Para tal objetivo se lanzó recientemente el Instituto de Neurociencias para las Políticas Públicas en INECO, en asociación con el BID, que trabajará con los gobiernos de Argentina, Chile y Uruguay en la prevención del envejecimiento patológico y la disminución del maltrato en la infancia y en la vejez.

La segunda área de trabajo tendrá como objetivo “diseñar un procedimiento de enseñanza a madres y padres sobre las mejores formas de estimular cognitiva y emocionalmente a sus hijos”, trabajando sobre ciertas determinaciones ambientales que limitan el uso de recursos como la lectura y el juego para la estimulación de los niños, especialmente en sectores socialmente más vulnerables.

La tercera área de trabajo tiene como objetivo construir una plataforma digital regional de detección, diagnostico y seguimiento del envejecimiento normal y patológico en América Latina para informar las políticas, procedimientos médicos y a los profesionales de la salud, con enormes impactos desde el punto de vista social y económico.

Por su parte, Lucio Castro destacó a la economía del comportamiento como “la innovación más grande que ha habido en la economía en los últimos 20 años”. A su vez, compartió ejemplos concretos de aplicación de la economía del comportamiento en Argentina, que en sus propias palabras “dan cuenta de la importancia que tiene la economía del comportamiento en el diseño y la implementación de las políticas públicas en tres áreas claves de la economía:  la defensa del consumidor, el cumplimiento tributario y la inclusión financiera”. En los tres casos, concluyó el ex funcionario, “pequeños cambios en la forma en la que se presentan las políticas públicas tuvieron un impacto importante en términos de resultados económicos”.

Entre las lecciones de estos casos, Castro destacó la importancia de instrumentar mecanismos de evaluación de impacto desde el inicio de estas políticas, algo que muchas veces no se realiza con suficiente rigurosidad en la región. “Otro elemento importante en estos empujoncitos es que el diablo está en los detalles”, agregó Castro, ya que muchas veces pequeños aspectos en la instrumentación de estos empujoncitos pueden derivar en resultados no intencionados.

Empujoncitos a lo largo del mundo

El segundo y último panel, moderado por Carlos Scartascini, permitió conocer ejemplos concretos de cómo estos empujoncitos están siendo implementados en el mundo, aprovechando la amplia experiencia del Behavioural Insights Team (BIT), Ideas42 y otras instituciones líderes en la materia.

Alissa Fishbane, Directora General de Ideas42, se refirió a diversos proyectos que la institución, uno de los centros globales de economía del comportamiento más importante en el mundo, está llevando a cabo en la región. Entre los proyectos más exitosos se encuentra un proyecto con el BID para fomentar el ahorro previsional en México y un proyecto de conservación de agua en Costa Rica.

Renos Vakis, Economista Líder del Banco Mundial, relató la experiencia de la unidad eMBED (Mind, Behavior, and Development Unit) que trabaja en más de 100 proyectos en más de 70 países en desarrollo para ayudar a reducir la pobreza y la desigualdad. Entre estos proyectos, Vakis destacó una intervención mediante un mensaje en las boletas de aguda en Ciudad del Cabo que logró un impacto sostenible en el ahorro de agua similar al de un aumento del precio de 15%. Otra intervención en Perú, Indonesia y Sudáfrica basada en información y ejercicios mentales para generar un cambio de mentalidad logró recuperar hasta 4 meses de atraso en matemáticas y lenguaje con por menos de 20 centavos de dólar por estudiante.

Alexandra Di Filippo, Asesora Principal del BIT en América del Norte, compartió algunos ejemplos de intervenciones realizadas en América Central para promover la recaudación en Guatemala, la formalización en México y el cumplimiento empresarial en Costa Rica. A su vez, resaltó algunas lecciones que ha recabado el BIT en sus 20 años de experiencia respecto a cómo implementar las ciencias del comportamiento, en particular la importancia de contar con mecanismos de medición de evaluación de impacto. “La evaluación de impacto es uno de los principios que guían nuestro trabajo. Al llevar las ciencias del comportamiento a áreas nuevas y distintas a las ya conocidas, como la tributaria, la evaluación se vuelve cada vez más importante”.

Cecilia Guemes, Presidenta del Grupo de Investigación en Gobierno, Administración y Políticas Públicas (GIGAPP), se refirió a los desafíos de “nudgear a los que nudgean”, o sea los empujoncitos aplicados a los funcionarios públicos. Uno de los mayores desafíos, resaltó la experta, es erradicar la idea de que los empujoncitos solo sirven para resolver problemas menores y no tienen interés para economías como las latinoamericanas, donde los problemas son más graves. “Los nudges sirven también para problemas acuciantes de la región, como la equidad de género, temas fiscales, medioambientales”, explicó Guemes, quien luego se refirió a otro uso de los empujoncitos con el que experimenta el GIGAPP que apunta a motivar a los funcionarios públicos y revalorizar su rol en la sociedad.

Finalmente, Thomas Prehn, ex Director de MindLab, se refirió a la experiencia de dicha unidad experimental dentro del gobierno de Dinamarca, considerada el primer laboratorio de gobierno en el mundo. “En MindLab realizamos tres tipos de empujoncitos culturales para dejar una mella cultural dentro de la organización gubernamental: colaborar en los proyectos de nuestros colegas de gobierno, crear una red de funcionarios para generar ideas innovadoras, y diseñar intervenciones internas para cambiar la mentalidad de los funcionarios públicos”.

“Con la economía del comportamiento se pueden abordar algunos problemas fundamentales, con bajo costo y alta efectividad”, dijo Scartascini a modo de cierre, quien destacó el interés de los funcionarios de la región, y especialmente de Argentina en la potencialidad de estas herramientas.