En la era de la Inteligencia Artificial

Redacción: Belisario de Azevedo



El 5 de Diciembre, en el marco del seminario internacional “En la era de la Inteligencia Artificial”, organizado por AméricaEconomía en Santiago de Chile, expertos en Inteligencia Artificial (IA), nuevas tecnologías y empleos debatieron sobre el Impacto social de la IA en Latinoamérica.

El panel, moderado por Ana Basco, Especialista en Integración del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) del BID, contó con la destacada participación de Maria Isabel Palomino, Gerente en DAPI (Digital Americas Pipeline Initiative), una iniciativa colombiana para desarrollar talento en IA, Constanza Gómez-Mont, empresaria social y CEO de C-Minds, una agencia de innovación que trabaja por una revolución 4.0 inclusiva, Fabio Rua, Director de Relaciones Gubernamentales y Políticas Públicas de IBM LATAM, y Julio Pertuzé, Director de la Oficina de Economía del Futuro del Ministerio de Economía de Chile.

Dando inicio a las discusiones, Basco destacó los retos que plantea la IA en términos de equidad social y gobernanza. “En Algoritmolandia, una publicación reciente del INTAL-BID, presentamos más de 30 artículos sobre este nuevo planeta del que, en forma más o menos consciente, ya estamos habitando: un espacio ciber-físico a través del cual millones de datos son analizados en sistemas de IA, generando un impacto cada vez mayor en múltiples aspectos de nuestra vida”, afirmó Basco. “En el INTAL estamos particularmente interesados en la dimensión económica y social de la inteligencia artificial” aseguró Basco, quien compartió datos de la reciente encuesta de INTAL-Latinobarometro que muestran que casi la mitad de los habitantes de América Latina cree que los robots reemplazarán su trabajo en el futuro.

En esta línea, Gómez-Mont planteó que “sin duda hay un efecto de incertidumbre en la población respecto de la aplicación de la IA, ya que implica un cambio de paradigma, por ello empezar el acercamiento de estos temas es esencial para perder el miedo que nos pueda dar relacionarnos con la IA”. Fabio Rua destacó la importancia de cambiar los sentimientos de incertidumbre respecto de la IA, y que “para ello es necesaria una mayor preparación de los empleados con el fin de optar a nuevos puestos o posiciones de trabajo”.

En forma similar, Maria Isabel Palomino aseguró que “hay un impacto positivo en la aplicación de la IA en la vida de las personas, aunque el desafío se presenta en el campo de la puesta en marcha de nuevos empleos y como pueden colaborar entre si hombres y máquinas”. “Lo que creemos que va pasar en términos de empleo es que se producirá un cambio importante en re entrenamiento del personal para desarrollar nuevas habilidades y enfocando esfuerzo en promover tanto en colegios como universidades el gusto por la tecnología y como relacionarse con ella”, continuó la experta.

Por su parte, Julio Pertuzé subrayó el rol del Estado en cuanto a la penetración de IA en Chile. “Hemos venido trabajando en crear las condiciones necesarias para generar bases de datos óptimas, y así poder adaptarlas a esta tecnología. De igual manera, hemos avanzado en la formación del capital humano, que es pieza fundamental para convertirnos en un país impulsor de la IA”, aseveró el funcionario, quien además destacó que las transformaciones digitales van de la mano de cambios culturales en el conocimiento y el uso de estas nuevas aplicaciones que es necesario contemplar.

A modo de cierre, Basco explicó que al menos 21 países del mundo ya cuentan con estrategias específicas de desarrollo de la IA, ya sea para luchar contra la contaminación ambiental y mejorar la eficiencia energética, para el desarrollo de la salud, la economía y las finanzas. “Pero también para reducir los potenciales riesgos sociales y éticos asociados a la IA, como pérdida o precarización del empleo, mayor desigualdad o pérdida de privacidad”. “América Latina necesita incorporarse a la conversación sobre la gobernanza global de las nuevas tecnologías con un horizonte estratégico. Necesita una agenda atenta a los riesgos y centrada en los beneficios de las nuevas tecnologías para mejorar vidas”, concluyó la especialista.