Diciembre, 2016

La innovación y el nuevo paradigma productivo

By Federico Mazzella Diciembre, 2016
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  Actividades que Inspiran n244

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Académicos, funcionarios públicos, miembros de organismos internacionales y de organizaciones de la sociedad civil analizaron la dinámica científico-tecnológica actual y su impacto en los mercados de trabajo.

¿Cómo se prepara nuestra región ante los cambios socio-institucionales globales? ¿Pueden las políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) realmente generar un cambio estructural en Latinoamérica? ¿Estamos preparados para los desafíos que presenta el cambio tecnológico en el mundo del trabajo? ¿Qué se discute sobre el impacto en educación en nuestra región?

El Centro Interdisciplinario de Estudios en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIECTI) organizó el Seminario Internacional “La CTI como eje de nuevos paradigmas productivos. Desafíos actuales para el desarrollo en la sociedad del conocimiento”, que tuvo lugar los días 29 y 30 de noviembre de 2016 en el Centro Cultural de la Ciencia (C3), ubicado en el Polo Científico Tecnológico de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

La apertura del evento estuvo a cargo de Lino Barañao, Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina, y Gustavo Lugones, presidente de la Comisión Directiva del CIECTI.

Baraño llamó a discutir qué va a hacer Argentina en el futuro de la economía globalizada. Al respecto, destacó que el país debe ofrecer alternativas innovadoras, vender capacidad y avanzar hacia una integración basada en el conocimiento. Resaltó que, en la actualidad, lo que determina la riqueza de las naciones ha cambiado hacia el uso sustentable del medio ambiente y el conocimiento. En ese sentido, manifestó que Argentina tiene ventajas competitivas muy importantes porque tiene cosas que otros países no tienen y que no son reemplazables, como ser luz solar, terreno fértil, agua potable y, fundamentalmente, recursos humanos.

Manifestó que, a partir de toda la inversión que en los últimos años se ha realizado en el país en ciencia, tecnología, innovación y recursos humanos, la oferta académica supera ampliamente la capacidad de absorción que tiene el empresariado argentino. En consecuencia, considera que hay que incorporar la inversión externa, aprovechando la avidez que ésta tiene por invertir en proyectos innovadores y en capital humano.

Por su parte, Lugones indicó que la misión del CIECTI es la de contribuir al diseño, la implementación y la evaluación de las políticas de ciencia, tecnología e innovación mediante la investigación interdisciplinaria y el desarrollo de capacidades institucionales y profesionales, e invitó a participar activamente en las dos jornadas que comprende el Seminario.

 

La reconfiguración socio-institucional global y los desafíos para el desarrollo

El primer panel del evento fue moderado por Alberto Quevedo, Director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), y contó con la participación de Boike Rehbein, Profesor de Sociología de Asia y África en la Universidad Humboldt de Berlín, y Fernando Calderón, Coordinador del Programa sobre Innovación, Desarrollo y Multiculturalismo en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

Rehbein presentó la relación entre la estructura social y la división del trabajo, haciendo foco en la composición social de Alemania. Hizo referencias también a los casos de Brasil, Laos y Vietnam. Los resultados de sus estudios revelan que, producto de la transformación capitalista, se observa en todos los casos muy baja movilidad social (cambios de clase), especialmente en la sociedad alemana. Asimismo, remarcó la gran concentración del capital a nivel mundial, principalmente en el hemisferio norte (Estados Unidos y Europa), lo que se refleja en que el 0,05% de la población mundial posea el 35% de la riqueza global. Señaló además que la clase dominante de cada país está ligada a su Estado nacional para la preservación interna de su posición y para lograr apalancamiento externo. Por último, para que los países menos adelantados puedan avanzar hacia el desarrollo, destacó que debe establecerse un marco político global contra las clases dominantes en los Estados dominantes.

La globalización es un campo de poder y conflicto, sostuvo Calderón, al tiempo, que vivimos un ciclo de acumulación en el cual la información está organizada en redes. Manifestó que el capital financiero precipitó la crisis global que afecta también al ámbito político, incluso poniendo en cuestionamiento el sistema democrático en algunos lugares. En ese contexto, resaltó que la ciencia y la tecnología están en constante expansión y el trabajo se especializa y se diferencia. Entre los desafíos para el desarrollo de la región latinoamericana destacó que se requiere una transformación productiva con equidad y que hay que pensar una manera de desarrollo que contemple el cuidado del medio ambiente.

 

CTI y cambio estructural en América Latina

Fernando Porta, Director del Doctorado en Desarrollo Económico de la Universidad de Quilmes, ofició de moderador del segundo panel en el que destacados académicos, especializados en el sector industrial, debatieron sobre modelos de desarrollo y política tecnológica en América Latina.

La primera exposición, estuvo a cargo de Gabriel Palma, Profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Cambridge y de la Universidad de Santiago en Chile, quien se focalizó en la brecha de productividad como principal indicador de desarrollo económico y tecnológico. En ese sentido, comparó la magra evolución de la productividad en América Latina con el rápido crecimiento que tuvo en los países asiáticos. Aunque en las últimas décadas las economías de los países latinoamericanos, en algún momento, crecieron a tasas asiáticas, señaló que no lograron sostener ese crecimiento en el tiempo. En ese aspecto reside el desafío que enfrenta la región, la cual debe realizar un cambio de ciclo, cambiar la marcha y realizar una reingeniería económica con foco en la reindustrialización.

Palma resaltó que la manufactura es un buen motor de crecimiento, al tiempo que genera un efecto arrastre sobre otros sectores, como el de servicios. Se refirió también a la trampa de ingresos medios en la que se encuentra la región: “erróneamente creemos que, haciendo lo mismo, pero de una mejor manera, vamos a subir en la escala de ingresos”. Asimismo, destacó que América Latina tiene la capacidad, que ninguna otra región posee, de crear empleo a la misma tasa que crece el PIB, sin embargo, la mayor parte de esa creación de empleos se da en el sector de servicios que tiene una baja productividad en el largo plazo.

Por último, criticó el históricamente bajo nivel de inversión privada, mientras considera que el Estado debe jugar un rol más activo como regulador. Citó como ejemplo que, en América Latina, solo el 10 % de lo que se lleva el 10 % más rico vuelve en forma de inversión productiva, lo cual es bajísimo en términos internacionales.

A continuación, Jorge Katz, Profesor de la Universidad de Chile, describió dos etapas marcadas del desarrollo latinoamericano. Una primera etapa de crecimiento hacia adentro y una segunda de crecimiento guiado por el mercado, la cual se caracterizó por un proceso de desindustrialización producido a partir del agotamiento del modelo industrial, lo que generó el escenario actual de retorno a las ventajas comparativas naturales. En ese sentido, sostuvo que la falta de política industrial de largo plazo y la comoditización de la estructura productiva fueron una constante.

Señaló que los recursos naturales abren una nueva ventana de oportunidad, no obstante, destacó que debe repensarse la estructura productiva en función de la nueva demanda mundial de conocimiento tecnológico, la que radica en las industrias basadas en la ciencia.

Mariano Laplane, Presidente del Centro de Gestión y Estudios Estratégicos (CGEE) de Brasil, cerró el panel con un análisis de la evolución reciente de la industria brasileña. Sostuvo que entre 2002 y 2012, si bien se redujo la proporción de las manufacturas en el PIB y en las exportaciones brasileñas, destacó que, las ventas externas de manufacturas registraron un notable crecimiento absoluto, ya que pasaron de US$ 33.000 millones en 2002 a US$ 90.700 millones en 2012.

A pesar de ese proceso de desindustrialización, en Brasil se crearon alrededor de 3 millones de empleos en esa década, ocupando hacia 2014 el quinto lugar en empleo industrial en el mundo. Sin embargo, no se lograron cambios en la estructura productiva, aun con el aumento del gasto en investigación y desarrollo.

Finalmente, remarcó que América Latina tiene que lanzarse a una estrategia de reindustrialización: “si queremos tener políticas más potentes y legítimas, debemos pensar políticas de CTI que no sean para la industria ni para los científicos, sino para la salud, la educación y para mejorar la calidad de vida de la gente”.

 

El futuro del trabajo frente al cambio tecnológico: un debate abierto

Miguel Lengyel, investigador de la FLACSO y Director de Proyectos Interinstitucionales del CIECTI, moderó el tercer panel, que contó con la participación de Fabio Bertranou, Director de la Oficina de la OIT para el Cono Sur, Andrei Vazhnov, Director Académico del Instituto Baikal, y Laura Converso y Tomás Castagnino, de Accenture Argentina.

Bertranou presentó la iniciativa del futuro del trabajo, en el marco del centenario de la OIT en 2019, y analizó el panorama actual de América Latina ante al contexto de constantes cambios que ofrece la incorporación de nuevas tecnologías. En ese marco, resaltó que el trabajo no es un commodity sino que su importancia tiene que ver con que es un mecanismo de inclusión y cohesión social.

Sostuvo que las economías no están generando ni la cantidad ni la calidad de empleos necesaria y resaltó la gran relevancia que tiene que tener el análisis de impacto del proceso tecnológico y la digitalización sobre la organización del trabajo y la producción. Frente al impacto de la digitalización en el trabajo planteó tres interrogantes: i) ¿se crearán más o menos empleos que los que se perderán como consecuencia de los cambios?; ii) ¿cómo será el balance entre la calidad y las características de los empleos destruidos y/o generados?; y iii) ¿qué respuestas de políticas habrá que dar para regular el trabajo, la formación para el trabajo y la protección social?

Asimismo, indicó que la fragmentación de la producción es clave para entender los procesos actuales. En ese sentido, indicó que surgieron nuevas formas de organizar la producción, se han externalizado tareas (outsourcing y offshoring) y las tareas intensivas en trabajo se localizaron en economías emergentes, mientras el diseño de productos se encuentra en economías avanzadas.

Destacó el crecimiento de formas de empleo atípicas o no estándar como el empleo temporal, el trabajo a tiempo parcial, el empleo temporal a través de agencias, la subcontratación, el trabajo por cuenta propia dependiente y las relaciones de trabajo ambiguas. En la misma línea, esas nuevas formas, señaló que están transformando las relaciones tradicionales de trabajo, observándose cambios en la manera que las empresas organizan y gestionan sus activos y recursos (por ejemplo, las empresas que trabajan con plataformas virtuales están realizando outsourcing de sus servicios), al tiempo que afectan la protección social, la educación y las pensiones.

Señaló que un riesgo que conlleva la digitalización en las condiciones de trabajo es que el modelo laboral amigable y flexible “en cualquier momento y en cualquier lugar” podría convertirse fácilmente en una trampa del tipo “siempre y en todas partes”, con los consecuentes efectos negativos sobre la salud psicosocial. Por otra parte, la digitalización, conjuntamente con la globalización y el desarrollo de las cadenas globales de suministro con limitado up-grading social, llevaron a una mayor polarización del trabajo y los ingresos.

Finalmente, destacó la necesidad de repensar la provisión de calificaciones “from elementary to comprehensive e-skills”, es decir, desarrollar atributos que permitan a las personas tener éxito en la era de la información.

Andrei Vazhnov indicó que las tecnologías más importantes son las que desaparecen y se entremezclan con la vida cotidiana de las personas. Afirmó que el futuro ya llegó, sin embargo, no está equitativamente distribuido. Con relación al vínculo entre lo que se conoce como “Internet de las cosas” y la actividad industrial, sostuvo que no solo cambiará la forma en que se crean, mantienen y se venden productos sino también la naturaleza de las industrias, dado que la necesidad de agregar comportamiento inteligente y conectado a todas las máquinas y procesos productivos generará nuevas dinámicas competitivas y exigirá que las empresas industriales desarrollen nuevo conocimiento en ámbitos como el software y big data. Al referirse al concepto de “economía conectada” citó los casos de Uber y Airbnb, que cambiaron sus respectivas industrias por completo, al eliminar los límites de espacio y tiempo entre oferta y demanda.

Por su parte, Converso y Castagnino coincidieron con Vazhnov en que “el futuro es hoy, ya llegó”. Asimismo, expusieron acerca de las oportunidades y desafíos que presenta la inteligencia artificial, de la cual esperan nos potencie y ayude. Además de las habilidades interpersonales, la creatividad y el trabajo en equipo, también se requerirá trabajar en equipo con las máquinas.

Destacaron que, en los últimos 30 años, el segmento de los trabajos con alto componente cognitivo y no rutinario es el único que ha seguido creciendo en forma acentuada. En el mismo sentido, las firmas en la frontera tecnológica se han vuelto más productivas que el resto, sobresaliendo las de servicios como las que exhiben un mejor desempeño. Las firmas del sector manufacturero más productivas incrementaron su productividad laboral 3,5% promedio al año entre 2001 y 2009, mientras el resto solo la aumentó 0,5%.

Sostuvieron que en la era digital los activos físicos pierden relevancia y las empresas con mayores ganancias son las que se destacan por sus activos intangibles: la innovación, el diseño, los algoritmos y la creatividad. La oportunidad que presenta la economía digital es potenciar el trabajo humano a través de la automatización, la innovación digital y la transformación del entorno laboral.

Estiman que el gasto en sistemas cognitivos (inteligencia artificial) en América Latina se habrá incrementado 7 veces hacia 2020, alcanzando US$ 358 millones. Los trabajadores mejor posicionados serán aquellos que cuenten con una educación, especialización y experiencia complementarias al uso de las nuevas tecnologías. Por último, indicaron que la era digital brinda una oportunidad, aunque serán necesarios cambios culturales que favorezcan una colaboración más activa entre todos los actores de la economía.

 

Internet de las cosas y los desafíos en el campo de la educación

Inés Dussel, Investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV-IPN) de México, realizó la primera exposición del último panel. Reflexionó sobre los últimos avances tecnológicos en la educación y compartió su preocupación acerca del optimismo con el cual se perciben algunas tecnologías. Al respecto, sostuvo que en algunos casos se presenta una visión reduccionista del aprendizaje.

Citó el bajo nivel educativo y el desinterés de los estudiantes como dos de los problemas que enfrenta la educación, y mencionó dos tecnologías que se ofrecen como soluciones al respecto: Clicker (sistema de respuesta personal que se vende como una herramienta efectiva que soluciona los problemas educativos) y Q-sensor (mide el involucramiento emocional de los alumnos con la estrategia educacional de los docentes). Sin embargo, resaltó la creatividad como el eje central del desarrollo educativo. Sostuvo que en Argentina más del 65% de los docentes participaron de cursos de capacitación referidos al uso de dispositivos tecnológicos y al trabajo pedagógico. Asimismo, destacó, algunos de los programas masivos de equipamiento que se llevaron adelante en la región (Conectar Igualdad, Plan CEIBAL, entre otros).

En una de sus reflexiones finales, expresó que “el aula se achica y se expande”. Se achica porque se ocupa tiempo de clase en cosas que no tienen que ver con la educación tradicional y hay más cosas que distraen, como los teléfonos celulares, y se expande porque las tecnologías, las redes sociales e internet contribuyen a aprender también fuera de las aulas.

A continuación, Nathan Holbert, Profesor de la Universidad de Columbia de Estados Unidos, expuso los resultados de sus estudios basados en la democratización de la alfabetización computacional, entendida como la utilización de la computación como herramienta para comprender y comunicarse con el mundo. Presentó la iniciativa CS4All (Informática para todos) aplicada en el Estado de Nueva York, Estados Unidos, que es un innovador programa de educación en Ciencias de la Computación que proporciona equidad, empoderamiento y oportunidades que maximizan el potencial innato de cada estudiante para transformar su comunidad, su nación y el mundo. El programa cuenta con un presupuesto de US$ 81 millones y capacita a 4.775 maestros de escuelas públicas.

Por último, Ángeles Soletic, Directora del Centro de Innovación en Tecnología y Pedagogía (CITEP) de Argentina, planteó el interrogante de cómo el escenario digital cambia las formas de enseñar y aprender. En efecto, los modos de circulación del conocimiento en la sociedad han cambiado, renovando la enseñanza. Expresó la necesidad de hibridar los conocimientos universitarios.

En ese contexto, expuso tres tendencias/escenarios de las nuevas tecnologías que empiezan a impactar en la educación universitaria: la fabricación digital, la realidad virtual e Internet de las cosas. Concluyó remarcando los desafíos que presentan esos escenarios y la necesidad de transformar la enseñanza: el aula debe estar conectada con lo que sucede fuera de ella y tiene que incorporar las tecnologías atendiendo los riesgos que éstas representan.

El cierre del evento estuvo a cargo de Pablo Angelelli, Especialista Líder en la División de Competitividad e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Santiago de Chile, quien resaltó que debe aumentarse la eficiencia de los esfuerzos públicos en CTI, en un contexto de recursos escasos, por ejemplo, combinando de una manera más creativa los subsidios con los créditos y con compra pública innovadora, y Ruth Ladenheim, Directora General del CIECTI, quien destacó los esfuerzos realizados en el diseño del programa del Seminario.

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