Septiembre, 2018

Conectando los puntos: una hoja de ruta para una mejor integración

By INTAL Admin Septiembre, 2018
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  Ideas de Integración n265

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En el marco de la reunión del T20, INTAL-BID organizó un debate sobre el estado actual de la integración económica en América Latina y el Caribe, los resultados a la fecha y los futuros desafíos.

La motivación principal de la integración de América Latina y el Caribe (ALC) ha sido tratar de mejorar la calidad de vida de la población aprovechando las ganancias de escala y especialización. Luego de casi 30 años del regionalismo abierto iniciado en la década de 1990, parece un buen momento para preguntarse qué tan exitoso ha sido este experimento de integración regional. ¿Satisfizo las expectativas? Y lo que es más importante de cara al futuro, ¿sigue teniendo razón de ser esta estrategia de integración en una economía mundial que ha cambiado tanto? ¿Cuál debería ser la agenda de ahora en adelante?

Estas son algunas de las preguntas que motivaron la realización de un reciente informe del BID, “Conectando los puntos: Una hoja de ruta para una mejor integración de América Latina y el Caribe”, y que dieron pie a la organización de un Side Event de la Cumbre del T20 el pasado 17 de septiembre en Buenos Aires. En dicho evento, Mauricio Mesquita Moreira, Asesor Económico Principal del Sector de Integración y Comercio (INT) del BID, presentó los principales hallazgos y conclusiones del estudio, para luego abrir un debate con Rafael Cornejo, Consultor en Comercio Internacional, y Félix Peña, Vicepresidente del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), moderado por Ana Basco, Especialista en Integración del INTAL-BID.

Momento de evaluación y reflexión

“Comenzamos a realizar este informe en un mundo muy diferente al actual”, aclaró Mesquita Moreira, autor y coordinador del informe, quien considera que hoy más que nunca es necesario tomarse un momento para evaluar la experiencia de integración en la región y reflexionar sobre su futuro.

A diferencia de lo que se podría esperar, agregó Mesquita Moreira, luego de 30 años desde los primeros acuerdos de comercio preferencial (ACP) entre los países de ALC, hay escasa evidencia sobre qué sucedió y pocos estudios sobre su impacto en el comercio y las economías de la región.

“Sin desmerecer los objetivos políticos, que han sido una importante motivación para la creación de la red de acuerdos regionales actual, el principal objetivo que subyace tras los esfuerzos de ALC en favor de una integración más profunda son económicos”, afirmó el especialista, y principalmente se relacionan con las ganancias de escala y especialización que podría ofrecer un mercado ampliado, con el consiguiente impacto sobre el aumento y la diversificación de las exportaciones. Y es justamente en estos aspectos económicos que se focaliza el análisis del BID, que da cuenta de una imagen plagada de matices.

Por un lado, los ejercicios cuantitativos muestran de manera inequívoca que los ACP subregionales a partir de los años 1990 fueron herramientas poderosas para promover la integración regional, impulsando el comercio intrarregional un 64%, en promedio.

Aunque como se aprecia en el Gráfico 1, los resultados en términos del crecimiento de la participación del comercio intrarregional fueron dispares. Mientras que en el Mercosur y en la Comunidad Andina (CAN), el crecimiento fue significativo, en el Mercado Común Centroamericano (MCCA) y CARICOM el impacto fue un tanto menor.

Gráfico 1: Participación del comercio intrarregional en el comercio total

Sin embargo, los resultados también muestran que este nuevo regionalismo, con configuraciones subregionales, fue muy inefectivo para materializar su principal motivación económica: impulsar la competitividad en el exterior. De hecho, en contraste con el crecimiento del comercio intrarregional, los ACP redujeron las exportaciones al resto del mundo cerca de 40%, en promedio.

Gráfico 2: Impacto de los ACP de ALC sobre el comercio intra y extra-bloque (%)

Aunque más pragmático, ya que simplificó y aceleró las negociaciones, el nuevo regionalismo abrió la puerta a la fragmentación y a un mosaico de 33 ACP que impusieron límites estrictos a las ganancias de comercio y productividad.

El camino hacia la tierra prometida

“El status quo no sirve en ningún escenario global”, explicó el autor, y menos aún en un escenario de tensiones comerciales como el que se está viviendo en la actualidad. La clave sigue siendo la misma: lograr masa crítica para aprovechar ganancias de escala para competir en el exterior. ¿Cómo hacerlo? “El informe propone la creación de un gran acuerdo regional sólido y amplio, un Tratado de Libre Comercio de América Latina y Caribe de bienes y servicios (TLC-ALC)”, responde Mesquita Moreira.

Un TLC-ALC permitiría superar dos grandes obstáculos de la integración regional actual: la falta de enlaces entre las tres principales economías de la región, principalmente entre Argentina y Brasil por un lado y México por el otro, y la maraña existente de reglas de origen (RO) que eleva los costos de utilizar insumos regionales y, por ende, limita la formación de cadenas regionales de valor.

El camino hacia un TLC-ALC puede ser directo, a través de la negociación de un gran acuerdo regional, o gradual, eligiendo avanzar paso a paso en la eliminación de ambos obstáculos. Intuitivamente, la segunda opción podría resultar menos compleja en términos políticos. De todas maneras, aclara el experto, “este objetivo es más realista de lo que parece, ya que 90% del comercio intrarregional ya se realiza sin aranceles”.

Gráfico 3: Ganancias comerciales y Complejidad de la ruta hacia la integración

Finalmente, el especialista compartió algunas estimaciones de los potenciales beneficios comerciales de un TLC-ALC. En primer lugar, se estima un crecimiento de 9% en el comercio intrarregional de bienes intermedios utilizados en las exportaciones de ALC, lo cual daría un impulso importante a las cadenas regionales de valor poco desarrolladas de la región. Asimismo, se espera que el comercio intrarregional en conjunto aumente un 3,5% promedio. Finalmente, si se incrementan las fricciones en el comercio mundial, un TLC panregional mitigaría los efectos negativos sobre las exportaciones de ALC en hasta un 40%. “Aunque pueden parecer pequeños, estos aportes no se pueden desestimar en un contexto en el que el comercio intrarregional cayó 26% entre 2012 y 2017”, finalizó Mesquita Moreira.

A su turno, Rafael Cornejo recalcó la relevancia de reducir la partición de los regímenes de origen en la región. “Son 47 regímenes de origen diferentes para 33 ACP. Hay exportadores que ni siquiera hacen uso de estos regímenes debido a su complejidad. Y tenemos graves problemas de lenguaje, ya que dichos regímenes utilizan diferentes términos para un mismo concepto”, aseguró el experto en RO. En su opinión, la acumulación ampliada de RO – extendiendo los beneficios a insumos originarios de países no miembros del acuerdo – o, mejor aún, la creación de un único régimen de origen regional permitiría una cosecha temprana de beneficios.

Por su parte, Félix Peña destacó la importancia de dar este debate necesario en un contexto en el que, en su opinión, existe un creciente malhumor entre la gente, a la que no se le explican bien los objetivos de la integración. “Hay una acumulación de frustraciones”, afirmó Peña.

En consonancia con estas afirmaciones, Ana Basco aseguró que se percibe un descontento generalizado de los latinoamericanos con las instituciones de la democracia: “solo 25% de los ciudadanos de la región está satisfecho con la democracia”. Estos resultados surgen de la reciente encuesta realizada por el INTAL y Latinobarómetro a alrededor de 20 mil latinoamericanos.

Pero los resultados también muestran luz al final del túnel: “70% de los latinoamericanos aún está a favor de la integración económica de la región, 4 de cada 5 cree que la globalización es una oportunidad para fomentar el crecimiento económico y 70% está a favor del libre comercio”, afirmó Basco quien consideró que, pese al descontento generalizado, los latinoamericanos siguen convencidos de la importancia de la integración regional y que, por lo tanto, tenemos una gran oportunidad para empezar a transitar el camino hacia una mejor integración de la región.

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